Muchísimas gracias a todos por su invitación, en particular al Presidente Lula. Extiendo mi solidaridad a Turquía por el terremoto que han vivido. Como país sísmico, en Chile, sabemos lo difícil que es enfrentar estas catástrofes impredecibles. Quiero comenzar rescatando una frase que dijo recién el Presidente de China, Xi Jinping, cuando dice que “las aguas cristalinas y las montañas son tan valiosas como el oro y la plata”. Me parece que es una frase sustantiva que tenemos que tomarnos en serio y que, muchas veces, se pierde de vista en la vorágine de un desarrollo a toda costa y más aún en un momento en que quienes relativizan o niegan la crisis climática, han tomado muchísima fuerza en nuestros diferentes países.
Creo que esta amenaza y esta ofensiva hay que tomarla muy en serio y responder con mucha firmeza. La COP de Belém do Pará, que va a ser liderada por el Presidente Lula, que además tiene un liderazgo internacional tremendamente importante, creo que es una excelente oportunidad para ello, para enfrentar propositivamente el negacionismo. Y dar cuenta, como creemos en Chile, que la crisis climática es también una oportunidad para el desarrollo económico de nuestros pueblos. Permítanme contarles brevemente nuestra experiencia en Chile. Tenemos litio, tenemos cobre, tenemos tierras raras, estamos desarrollando la industria del hidrógeno verde y hemos visto en las industrias que se vinculan a la electrificación, por ejemplo, del transporte, a la minería verde, a diferentes posibilidades que se abren, una tremenda oportunidad.
El poder tener un crecimiento que sea sostenible no implica necesariamente que los países en vías de desarrollo, como el nuestro, dejen de crecer, y para eso nosotros nos hemos comprometido de manera muy firme, de hecho, a través de ley, a que de aquí al 2050 –y no me cabe ninguna duda que llegaremos antes– Chile va a ser un país carbono neutral. Estamos avanzando de manera firme con nuestras NDC, en función del inventario que realiza nuestro país. Quiero destacar algo acá, muchas veces se pone en duda de si estas cumbres sirven o no. Pero, por ejemplo, la homologación del inventario de gases contaminantes que se emiten en todos los países es un tremendo avance, gracias a estas reuniones internacionales. Hoy día para poder mejorar lo que tenemos es necesario saber lo que tenemos.
Y el inventario que cada uno de nuestros países está desarrollando, gracias a estas cumbres internacionales, es tremendamente relevante en esa dirección. Entonces, los llamo a transmitirle a la ciudadanía la importancia de estos espacios. Como bien conversábamos con el Presidente Lula el día de ayer –yo estoy en Brasil en este momento– la integración no consiste en retórica ni en sacarse una foto en cumbres internacionales, consiste en acción y en esto rescato lo que decía también de nuevamente el Presidente Xi Jinping: reforzar la acción orientada a resultados. Ese, no me cabe ninguna duda, es el objetivo de la cumbre de Belém do Pará. Quiero señalar también que, en estos tiempos inciertos, en estos tiempos donde algunos pretenden volver al proteccionismo, al unilateralismo, nosotros tenemos que defender el multilateralismo como herramienta para poder enfrentar los desafíos que tenemos en el mundo, porque los desafíos que tenemos en el mundo son globales, no son meramente nacionales.
La migración, las pandemias, la crisis climática son diferentes desafíos que solamente vamos a poder responder si es que trabajamos unidos. Por eso es tan grave lo que está pasando hoy día, a propósito de la guerra comercial, la cual nosotros rechazamos, porque es un signo que también se expresa en la desconfianza hacia instituciones como la COP. Tenemos que defenderla. Termino mis palabras hablando de la transición justa. Me parece tremendamente importante que la transición debe ser acelerada, pero también justa.
En ese sentido los países más ricos, quienes se han beneficiado de un desarrollo acelerado durante la mitad final del siglo XIX y el siglo XX, a costa también de muchos de los países hoy día en vías de desarrollo, tienen que contribuir más. En ese sentido la discusión respecto a reparación y daño es tremendamente importante. Es tremendamente importante la solidaridad internacional y que los países más ricos asuman que tienen una responsabilidad mayor. Esto es como la gradualidad y la progresividad de los impuestos en nuestros propios países. Siempre nosotros abogamos porque los ricos paguen más que quienes menos tienen.
Esto aplica también en materia internacional y es algo que, desde Chile, con una visión progresista, vamos a defender firmemente en la COP. Le entrego todo el apoyo al Presidente de Brasil, Lula da Silva, para la realización de ésta en Belem Do Pará. Ahí estaremos en defensa de estos intereses. Muchísimas gracias.