Es un honor tenerlos acá. Es un honor tenerlos a ustedes y a sus familias, a sus discípulos, a sus compañeros y compañeras de trabajo. Me imagino que también debe haber maestros y maestras, porque la cultura tiene algo que creo es muy virtuoso, que es que no acaba ni termina con uno. Sino que uno siempre va recogiendo lo que otros sembraron antes y, a la vez, va dejando huellas que otros seguirán. Cada uno de ustedes en sus diferentes dimensiones, en sus diferentes oficios lo han hecho, ya sea desde la familia, desde la universidad, ya sea de maneras insospechadas como inspiración para otros que no conocen, para generaciones distintas.
Por eso al premiarlos ustedes estamos premiando también a parte de la esencia de nuestra patria. Ustedes representan algo más profundo que su persona y es difícil salir de la perspectiva individual en estos días. Pero sí algo tenemos claro desde el Gobierno –y lo hemos conversado mucho con la ministra Carolina Arredondo– es que la cultura no es un pasatiempo, no es algo extra a la vida dedicada al trabajo. La cultura no es el vagón de cola de los ministerios. La cultura es la esencia que nos permite ser sociedad, es el pegamento que nos hace reconocernos parte de un mismo lado, parte de un mismo grupo.
Cuando revisamos hacia atrás en las cosas que unen a Chile la cultura, sin lugar, a dudas es una de ellas y cuesta a veces encontrarla. Pero ustedes, cultores, trabajadores de la cultura, porque es importante decirlo también, son trabajadores y trabajadoras, merecen todo nuestro respeto. Por eso, La Moneda y el Patio de Los Naranjos se engalana hoy día con este Premio Presidente de la República. Premio Presidente de la República que se le ocurrió en su momento al presidente Ricardo Lagos, que hizo también un esfuerzo significativo por relevar la importancia del mundo cultural. Ahí vemos acá al lado el Centro Cultural La Moneda.
Permítame una digresión. El Centro Cultural La Moneda tiene permanentemente exposiciones. Me acuerdo cuando en un momento hubo una exposición de Nicanor Parra, aún vivo, y en esa exposición “colgaba a los presidentes”. No sé si alguien se acuerda de eso, pero “los colgaba”, generó una gran polémica y hubo un ánimo de censurarlo. Finalmente, ganó la libertad de expresión, la cultura y Nicanor pudo hacer esa exposición de sus artefactos.
¿Por qué lo traigo a colación? Porque hoy día la cultura también está en riesgo. Está en riesgo ante la intolerancia, ante la intolerancia de quienes creen que la cultura no importa y que es un capricho de algunos y, también, entre quienes quieren silenciarla. Permítanme poner un ejemplo muy claro. Yo me enteraba el día de ayer que el Presidente de Estados Unidos, señor Donald Trump, ha decidido censurar a uno de los museos más importantes de Estados Unidos, el Smithsonian, intervenir su curatoría para asegurarse que cumpla con las directrices que impone el gobierno.
Eso es absolutamente inaceptable desde un país como Chile. Creo que es importante decirlo porque, como bien se recordaba acá, los momentos oscuros no caen de la noche a la mañana. Se van consolidando de a poquito, van avanzando, donde empezamos a naturalizar de a poco las diferentes censuras o autocensuras que se van produciendo en la cultura. Hoy día decimos Estados Unidos pueden estar muy lejos, pero miren cómo lo están pasando los artistas en Argentina, en este momento. Por eso, yo los quiero invitar a todos y a todas a defender la libertad de expresión y la cultura.
La cultura que desafía al poder, que nos desafía a nosotros, que nos critica, que nos hace pensar. La cultura que sostiene a la duda como estandarte, porque es capaz de representar las preguntas que muchas veces quienes estamos en estos lugares no nos hacemos. Por eso es importante que, en sus diferentes expresiones, ya sea el teatro, la danza, la música, el circo, la pintura, la ópera, cualquiera de ellas puedan desarrollarse en plena libertad, aunque a algunos les moleste. Hoy estamos destacando a diferentes cultores de la cultura que han sido fundamentales en diferentes momentos de la historia, pero que trascienden, que no se quedan en una época específica. Parto con Mazapán en el reconocimiento al premio a la Música Nacional porque, por lo menos, a mi generación ustedes nos marcaron de una manera que quizás no somos conscientes.
Yo me acuerdo que, en mi casa, en Punta Arenas, tenía pegado un póster de un niño con un cohete al espacio. ¿Puede ser? Y un día con una compañera, estábamos haciendo –perdonen la digresión–, pero estábamos haciendo un trekking en Dientes de Navarino, muertos de frío. Estaba granizando en Dientes de Navarino allá cerca de Puerto Williams y para tratar de capear el frío nos pusimos a cantar todas las canciones de Mazapán que nos sabíamos. Y lo logramos, logramos llegar a puerto y recuerdo, entre ellas, a “La Jirafa Resfriada”, “La Resfalosa de los Animales”.
Así que, nos salvaron la vida de alguna manera. Muchas gracias, Mazapán, porque lo siguen haciendo y no me cabe ninguna duda que con las nuevas generaciones también van a estar ahí presentes, junto a otros grupos como Zapallo. El otro día, aprovechando las homenajeamos a ustedes y me han regalado música de Mazapán a propósito de Violeta, que Violeta además lleva el nombre en honor a Violeta Parra. Así que, de verdad, muchísimas gracias a ustedes por todo lo que han hecho. Muchas gracias, Clarita, por ser una más de las representantes de esta familia virtuosa de Chile, que además reúne en su herencia dos tradiciones: la de su madre, Clara Moreno, de estirpe circense y la del Tío Lalo, el gran Lalo Parra, que muchos de nosotros lo conocimos a través de Los Tres y, después, nos encantamos con su figura.
Ahora me acabas de regalar un libro, que lo voy a recomendar seguro después de terminar de leerlo. Muchísimas gracias por estar aquí, en el Palacio de La Moneda, porque contigo entra la cueca, la guitarra, el canto de matriz campesina, el canto rebelde, pero también la historia de Chile. Pablo Aranda cuando habla, no habla solo, habla con niños, niñas y jóvenes de Chile. Porque la Fundación de Orquestas Juveniles Infantiles, que fue una iniciativa de doña Luisa Durán –a quien también le mando un abrazo– ha hecho una pega que es hermosa a lo largo de todo Chile. Ustedes vayan a cualquier región y van a encontrar algún representante de la FOJI.
Me tocó escuchar en concierto la Sinfonía de Mahler, hace un tiempo, en el Caupolicán, creo que fue. Pero también ir a Paihuano y en Paihuano encontrarme con una pequeña “célula” –podríamos decir– de la FOJI, donde también desarrollaron esa arte. Muchas gracias por esa pega que le llenan el corazón a muchos niños, niñas y adolescente en Chile y que hace escuela. Gracias, Josefa. No sé si están por ahí Josefa Bravo y Marcelo Estuardo, que son de la FOJI.
¿Están Josefa y Marcelo por ahí o no? Ahí están Josefa y Marcelo, que son quienes nos deleitaron recién con la Danza de las Luciérnagas en marimba. Muchísimas gracias por esa expresión hermosa. También hay una dimensión de la música que, muchas veces, queda sumergida o que es poco conocida, que tiene que ver con la edición musical. Por eso, quizás, cuando mencionábamos a los que ganaron el premio de Edición Musical, FC Ediciones que encabeza Felipe Copaja y al sello Cosas Buenas –en donde está Quique Neira– quizás en ese momento decían: “Bueno, pero ¿qué es esto?”.
Un poco sorpresa. Sin la pega que hacen ellos y esa industria no escucharíamos nada de lo que hace el resto. La industria musical y la industria de la cultura, en general, tienen un encadenamiento donde hay muchas manos para que esa obra de arte llegue a nosotros. El reconocerlos hoy día a Cosas Buenas y a FC Ediciones tiene que ver con eso, con reconocer esa cadena, esa trayectoria que hace la música para llegar a nuestros oídos. Así que, muchísimas gracias por el tremendo trabajo que hacen.
El Premio Presidente de la República a las Artes Escénicas es un poco más joven que el de la Música y tiene, también, galardones importantes. Y como bien decía Nelson, hay muchos que no alcanzamos a galardonar. Pero es importante dar estos premios en vida. Yo creo que los homenajes están bien cuando las personas fallecen, pero es mucho más rico hacerlos en vida. Cuando todavía queda mucho por decir, cuando queda obra por difundir, cuando queda escuela por crear.
Nelson nos los recordaba a propósito de quienes ya no están, y hoy día los premiamos a ustedes en honor también a ellos. Muchas gracias, Nelson, como actor, como director, como dramaturgo, por la pega que has hecho llegando a las diferentes dimensiones de las artes escénicas a través del cine, del teatro, de la televisión. Además, desde el Teatro La Palomera, desde la Universidad de Santiago, desde la Universidad de Valparaíso hasta la Escuela Nacional de Cine, como tú dijiste, los tiempos oscuros, resistiendo ahí en 1981 con “Hechos Consumados” y con Juan Radrigán. Una tremenda trayectoria por la cual te honramos y homenajeamos hoy. Ximena Pino tiene más de seis décadas de trayectoria y uno la ve cómo llega al escenario bailando, sencilla, hermosa.
Muchísimas gracias por tu regalo también para Violeta. Es un honor tenerte acá. Es un honor que hayas compartido tu experiencia y tu saber en tantos centros de estudios y pensando siempre en niños, en niñas y en jóvenes. Esa trayectoria trae contigo la misma de Patricio Bunster, de Joan Jara, y el reconocerte a ti también es reconocerlos un poquito a ellos, pero también a los que vendrán. Muchas gracias por tu trabajo.
Rodrigo, ¿dónde está Rodrigo Navarrete? Rodrigo Navarrete es un cantante lírico, ha sido un premiado director de escena y también como la mayoría de quienes están acá ha sido docente, formador, ha sido galardonado en múltiples dimensiones y, sin embargo, no ha perdido esa vocación de enseñar. Para enseñar hay que tener mucha humildad, porque cuando uno enseña aprende también y se reconoce que no es suficiente en sí mismo. Esa es la gracia de esa cadena que tiene la cultura y la educación que están inextricablemente mezcladas. Por eso, Rodrigo, te agradezco por tu talento, pero también por tu trayectoria como maestro.
Don Joaquín Maluenda, usted llega a esta Casa de los Presidentes con toda su familia, llega con sus nietos, pero llega también con los que ya no están. Y usted los ha homenajeado acá y vemos al Tachuela Grande rodeado de hijos, de hijas, de nietos y pienso que en Chile decir Tony Caluga, decir Los Tachuelas, decir Las Águilas Humanas es también decir a todos los que no se nombraron durante mucho tiempo. Y en ustedes se reconoce ese circo que hoy día va a tomar dando la relevancia que merece, que es alegría, es cultura. Hay algo que nos decían hoy día acá, que a mí me hace mucho sentido: ustedes recorren el país entero. ¿Quién no se acuerda en su pueblo, por pequeño que sea, de que no haya parado el circo?
Yo me acuerdo en Punta Arenas que también paraba, una vez a las quinientas, pero llegaba allá el circo. Y cuando llegaba el circo se activaba algo, que decía también recién Nelson, que es muy importante, que es entender que la cultura no es necesariamente llevarla desde Santiago a las regiones. Cuando llegaba el circo aparecían muchos niños haciendo circo de la misma ciudad. Me acuerdo que después de que se iba al circo, inmediatamente aparecían niños con talento que empezaban a replicar parte de lo que habías visto. Y lo mismo pasa con las diferentes experiencias creativas.
Me acuerdo en Magallanes que un grupo de compañeros crearon el Festival Cielos del Infinito, para poder decir que desde regiones también hay teatro. Esa idea que Nelson pone sobre el tapete, a mí me parece muy importante: la cultura no es de una élite que haya que mantenerla pétrea y llevarla en tal formato a otros para que se nutran. Todos tenemos que aprender de las diferentes expresiones culturales que viven en nuestra tierra y que están en todas partes. Sí ¿de dónde creen que nació Víctor Jara? De un pueblo de este porte en la Región del Ñuble.
Para qué decir lo mismo de Violeta. Parte importante de nuestros artistas les cuesta mucho encontrar un espacio donde desarrollarse, porque si hay algo que está democráticamente repartido en toda la población es el talento. El talento para las humanidades, para las matemáticas, para las ciencias y, también, para las diferentes expresiones del arte. Y es deber del Estado y de la sociedad civil en conjunto el darles las herramientas para poder expresarlo. ¿Cuántas grandes bandas nos estamos perdiendo, cuántas obras de arte nos estamos perdiendo porque no han sido reconocidos o porque cuesta mucho en un lugar, tú mencionabas Porvenir, por ejemplo, que se pueda salir adelante?
Hay que venir a Santiago y en Santiago hay que ir a ciertos lugares y acá mismo, en Santiago, los trabajadores de la cultura pasan precariedades. Por eso, es importante reivindicarla simbólicamente, pero también materialmente. Cuando decidimos aumentar significativamente –ya llevamos más de un 80% y queremos subir aún más en este presupuesto– el presupuesto en Cultura estábamos pensando en eso. No sencillamente en hacer un check: en cómo la cultura no llega a todas partes sino le permitimos florecer en todas partes, porque en todas partes existe, en todas partes hay tierra y semilla, tenemos que poner el agua. Don Ernesto Ruminot, creador de muñecos, director, dramaturgo, titiritero, fundador de la compañía Manos Arriba en 1984, es una personalidad fundamental en el teatro de muñecos en nuestro país, que cada vez tiene también más personas que lo cultivan.
Yo creo que usted, maestro, es uno de los pioneros y de los que le dio visibilidad. Por eso también no solamente yo, como Presidente de la República, sino también todos quienes se han deleitado con las obras de todos los titiriteros de Chile, le agradecen hoy día. Alejandro Moreno, por su parte, ha compartido con nosotros reflexiones sobre el poder, sobre la memoria, sobre la historia y sobre ese Norte Grande, sobre Copiapó, el desierto de Atacama, sobre la vida minera. Lo ha hecho desde la dramaturgia y es valorada más allá de nuestras fronteras siendo traducido a diferentes idiomas. Yo cuando voy a diferentes partes del mundo me hablan de Salvador Allende, de Alexis Sánchez, de Pablo Neruda, Gabriela Mistral y de “Chile, país de poetas” me dicen.
Y yo les digo, “Chile no sólo país de poetas, Chile país de cultura”. Y lo que hoy día nosotros regalamos cuando vamos al extranjero –antes en general por protocolo uno les da un regalo a las otras autoridades, siempre se regalaba como alguna figura de cobre o algo de esas características– y nosotros decidimos regalar, además de orfebrería nacional, también regalar cultura, regalar libros de dramaturgos y dramaturgas chilenas, de poesía, de escritores, también hemos regalado algunas pinturas. Así que, sepan que están en todo el mundo. Montserrat Catalá ¿Dónde está Montserrat? Montserrat es una diseñadora escénica de amplia trayectoria y que viene acá con su familia y con sus alumnos, que además es parte de las responsables de esa Concepción espacial que nos permite viajar cuando vamos al teatro, que nos permite transportarnos a partes insospechadas, que no sería lo mismo sin ustedes.
Sin embargo, de ustedes no se conoce mucho. Los creadores de escenografía, los creadores de vestuario, los diseñadores escénicos, la verdad es que hacen una tremenda pega. Por eso te agradecemos, también a tu familia y, por cierto, a tus alumnos. Muchas gracias, Montserrat. Y, por último, la agrupación Lírica Disidente, que nació el 2018 y han hecho una tremenda labor en acercar la ópera a diferentes comunidades en varias de regiones de Chile.
Han hecho un trabajo de difusión y de conocimiento de un arte que generalmente estaba vinculado a las élites. Pero eso no siempre fue así y no tiene por qué seguir siendo así. Ustedes están demostrando que se puede. De hecho, están todos invitados el 29 y 30 de este mes al CEINA a ver “Don Giovanni”. Al CEINA, ahí al lado del Instituto Nacional, en calle Arturo Prat, 29 y 30 de este mes.
Espero ver el teatro lleno con ustedes acá. Muchísimas gracias a todos y todas, es un honor, de verdad, poder compartir con ustedes este momento.