S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, asiste al aniversario 183° de la Universidad de Chile

S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, asiste al aniversario 183° de la Universidad de Chile

Gabriel Boric Font 2025-11-19 2.995 palabras Original ↗ Audio ▶

¿Qué nuevas esperanzas al mar te llevan? Torna, torna, atrevida nave, a la nativa costa. Aún ves de la pasada tormenta mil memorias, ¿y ya a correr fortuna segunda vez te arrojas? Este es un extracto del poema “A la nave” de Andrés Bello. Y pienso en la Chile, en la Universidad de Chile, en nuestra Universidad de Chile, como esa nave que, pese a las dificultades, que asumiendo los desafíos con una tremenda carga de historia siempre, siempre se echa de nuevo a la mar.

Recordando las tempestades, pero aprendiendo de ellas. Y siempre con el desafío de construir el futuro en pos de un bien común de la patria toda. Muy buenas tardes a todas y todos los presentes. Para mí siempre es una alegría enorme volver a la Universidad de Chile, hoy día a la FEN. Cuando nombraban y llegaban los nuevos profesores titulares de todas las facultades pensaba en la suerte que tuve de haber recorrido cada una de las facultades nombradas e incluso algunos de los reconocidos tuve la suerte que fueran mis profesores.

También en estos cerca de 20 años, hace poco celebrábamos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile los 20 años del ingreso de mi generación, ver cómo la misma universidad en sus diferentes dimensiones ha ido creciendo, cómo la Universidad de Chile nunca se estanca, cómo la Universidad de Chile no retrocede. No solamente en grandes proyectos de infraestructura, como los que ha hecho Beauchef, como los que se hicieron en el campus Juan Gómez Millas, en su momento también en Olivos, sino también hacia adelante, como el que estamos ahí trabajando firme también con el decano para poder adquirir un edificio que expanda también la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Quiero saludar muy afectuosamente a la rectora Rosa Devés, que sus palabras son siempre lúcidas, son necesarias y quiero decirle inmediatamente que acojo el alegato que hace respecto a la autonomía universitaria. Creo que es importante siempre en estas instancias no solamente quedarse con el discurso que uno tiene escrito, sino también tratar de recoger parte de las dudas, de las advertencias, de los planteamientos que se hacen. Por eso le he encargado a nuestro subsecretario de Educación Superior, Víctor Orellana –también exalumno de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile– que estudien y logremos que esta norma que, concuerdo, vulnera la autonomía universitaria, tenga una excepción para las universidades públicas y, en particular, para la Universidad de Chile respecto de los 75 años.

A sus estudiantes, funcionarias, funcionarios, trabajadores, académicos, académicas y egresados, les digo que es un honor celebrar estos 183 años. Les confieso que, como ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, extraño y extrañamos –como bien decía la rectora– a la FECH. Y no me cabe ninguna duda que pese a los vaivenes y a las dificultades que importa la participación en estos tiempos, donde a veces pareciera campear el individualismo, la FECH, que ha sido también parte importante de la construcción de la historia de Chile desde aquella reunión en la Facultad de Medicina en 1906, sabrá también, junto a los estudiantes y a las nuevas generaciones, recuperarse y recuperar esa representatividad que ha tenido a lo largo de la historia. Quiero también reconocer a los Premios Nacionales del 2025 y agradecer al profesor Ramón Díaz Eterovic, coterráneo, magallánico que, además, si no me equivoco, es el primer premio de Literatura que se entrega narrativa a un género que había sido poco explorado en Chile, que es la novela negra. Y que les recomiendo y les insto también a leer parte de su obra, no solamente con el detective Heredia, sino también aquellas reminiscencias de nuestro Magallanes querido.

Le contaba que hace poco leí “Nuestro padre peinado a lo Gardel”, que es una colección de cuentos breves, donde se recoge justamente esa tradición. Por cierto, a todos los Premios Nacionales, a todo el trabajo que ha hecho el profesor Maass, el tremendo aporte a la historia de nuestros pueblos que ha hecho el profesor José Bengoa, la tremenda importancia que tiene lo que ha hecho el “Mono” González en todo Chile, cómo nos alegra cuando vemos parte de su arte iluminando nuestras ciudades, iluminando lo público. Y, por cierto, a nuestro querido profesor y actor Jaime Vadell, de verdad, muchas gracias por esa trayectoria, por el tremendo trabajo que has hecho a lo largo de tu carrera. Quiero también aprovechar esta ocasión de felicitar a la carrera de Trabajo Social, que ha cumplido 100 años de trayectoria. Y saludo a Trabajo Social porque es una carrera particular, que además fue reabierta en la Universidad de Chile después de que haya sido cerrada justamente porque su enseñanza importa una amenaza, de alguna manera, para un orden conservador que no se atreve a cambiar.

Por eso mis felicitaciones y respetos a toda la comunidad académica. Quiero destacar también, a propósito de las iniciativas de la Universidad de Chile, lo que están haciendo en Universidad de Chile Televisión. Lo que está haciendo el canal de la Universidad de Chile es realmente potente y debo decirles que tienen quizás más alcance del que piensan. Yo hace poco tuve la oportunidad de dar una entrevista con tres grandes periodistas en “Descabelladas”. Después me tocó estar en alguna gira por Chile y que varias personas me hicieron comentarios respecto a la entrevista.

Y me dio mucho gusto porque eso no pasa tan frecuentemente. Ver ahí además la infraestructura, la labor que está haciendo la directora del canal, el cariño que se le está poniendo, los diferentes programas y la programación cultural que se está llevando adelante, creo que es tremendamente importante. En tiempos donde todo lo público está siendo, de alguna manera, cuestionado, la Chile se posiciona una vez más no solamente como una resistencia conservadora, una resistencia para sostener lo que hay, sino para seguir innovando. Y eso es tremendamente valioso. Quizás el gran ejemplo y una de las mayores alegrías y orgullos de la universidad, pero es de Chile entero, es Vicuña Mackenna 20.

Su sala sinfónica es un lujo a nivel nacional, a nivel latinoamericano, a nivel mundial. Cuando estuvimos con el director Valdés, el director de orquesta de la presentación, nos hablaba de que esto está a la altura de las mejores salas sinfónicas del mundo. Y la alegría con la que la rectora Devés me cuenta cómo se ha ido llenando permanentemente y los viernes en un espacio de encuentro en el centro de Santiago, es realmente valioso. Y qué decirles de la alegría de que el INAP tenga su sede propia. Me acuerdo cuántas luchas se dieron en tiempos de varias generaciones estudiantiles.

El otro día –les voy a contar una pequeña anécdota– me encontré con una estudiante del INAP que iba en primer año y le pregunté: ¿cómo estás con Vicuña Mackenna 20?”. Me dijo: “No, no sé, mira, hay mucho ruido en la construcción”. Le dije: “No te puedes quejar”. Le dije: “No conociste el Palacio Ariztía, no conociste todo lo que se pasó”. Así que acá hay que valorar lo que hemos construido y, sin lugar a dudas, quizás las nuevas generaciones no saben por todo lo que ha pasado la Universidad de Chile para llegar hasta donde está hoy y es importante recordar esa historia.

Me acuerdo cuando se construyó el Edificio de los Presidentes en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, que también teníamos clases ahí durante 2 años con las máquinas sonando permanentemente. Pero más allá de que extrañamos el Mato Grosso, son cuestiones que, sin lugar a dudas, valen la pena para el crecimiento de la universidad. Esos pequeños sacrificios que hace una generación en pos de la continuidad y del progreso de una institución y, por lo tanto, de sus futuras generaciones como la universidad es algo que tiene que ser valorado. Y creo que se pone en perspectiva también cuando la rectora Devés menciona a los anteriores rectores, porque estos son proyectos –tal como en el país– de largo plazo. Son cuestiones que van más allá de un mandato.

Y así se posiciona como siempre la Universidad de Chile. Las aulas y los patios de esta casa de estudios sabemos han sido testigos de procesos sociales y políticos relevantes y también de aciertos, descubrimientos tremendamente importantes. La rectora Devés mencionaba el caso del Nirsevimab. Suena a un nombre muy enredado, pero es algo que ha salvado vidas y el estudio que se hizo, que salió en la portada de “The Lancet” que yo les invito a verla porque es una portada muy significativa, porque aparece América del Sur, donde nuestra larga y ancha franja de tierra aparece como una jeringa y América del Sur abrazando a esta jeringa que salva vidas. En un momento donde además yo lo interpreto como América abrazando a la ciencia, América abrazando a Chile, pero abrazando también a la ciencia, en tiempos donde hay líderes mundiales, líderes en todos los aspectos que cuestionan la validez de la ciencia.

Entonces, lo que se hace desde la Universidad de Chile, reconocido en este caso por “The Lancet”, es tremendamente importante y de impacto mundial. Sintamos orgullosos de lo que está haciendo la universidad. Sabemos que la fundación de la Universidad de Chile ocurrió en un momento tremendamente importante de nuestra historia. Cuando la misma independencia de nuestra patria todavía no estaba totalmente garantizada. Recordemos que fue fundada por Manuel Bulnes, que combatió contra su propio padre en la Guerra de Independencia, un general español.

Y cuando se funda la Universidad de Chile en la década de 1840 y se invita a Andrés Bello, que tiene un acervo mucho mayor que el que tradicionalmente se conocía –y por eso qué hermoso y saludo a Rocío Rojas y a quienes tocaron con ella, a Joaquín Trujillo también, por la hermosa novedad que nos han presentado acá de rescatar a Bello en todas sus dimensiones– no era claro, por cierto, cuál iba a ser el destino de este país ni de la universidad. Y ahí se creó una institución que ha trascendido la historia y que ha logrado superar los momentos más difíciles. Bien lo decía Ramón Díaz Eterovic, que entró a estudiar a la universidad en 1974, en tiempos oscuros de la universidad: intervenida, acechada, donde intentaron desarmarla, quitarle su fuerza. Y, sin embargo, la Universidad de Chile nuevamente se alza a la mar pese a las tormentas. Creo que en esa época Bulnes, sobre todo Bello, posteriormente Montt, vieron con claridad que la educación es un elemento fundamental para el desarrollo del país y su gente.

Y una nación que quiere perdurar y ser próspera debe ser persistente también en crear y mantener espacios educativos donde se forme a la ciudadanía, donde dialoguen las diferentes posturas, donde sea una cuna de pluralismo, de nuevas ideas, donde se valore y se respete la tradición. Y como bien me decía siempre mi maestro José Zalaquett, que la tradición no consista en ponerse el viejo sombrero del abuelo, sino en comprarse uno nuevo como alguna vez hizo el abuelo. O también en palabras del compositor Gustav Mahler, cuando decía que la tradición no consiste en la adoración de las cenizas, sino en la preservación del fuego. Eso es también la Universidad de Chile y a lo largo de su historia nuestra universidad ha cumplido el rol de ser este espacio de pensamiento crítico, de creación de conocimiento, de resguardo de nuestra historia y tradición. Conozcan el Archivo Central Andrés Bello.

Ojalá todos tengan la oportunidad también de conocer los tesoros que se resguardan en la Universidad de Chile, que son parte de nuestra historia. Y por eso, una vez más, quiero animar a las y los estudiantes a usar lo que aprendan en las salas de clase también para organizarse, para vincularse con la comunidad, porque estar en la Chile, estar en la universidad y en particular estar en la Universidad de Chile es un privilegio que tenemos que saber también responder, que tenemos que saber también agradecer trabajando por nuestra comunidad y por el bien común. La rectora Devés ha sido muy enfática en la importancia del debate pluralista, de la investigación académica, del trabajo del mundo público en conjunto con el privado que la Universidad de Chile desarrolla permanentemente y también a nivel internacional. Una universidad sabemos que no es aquella que se está mirando sólo a sí misma, sino la que mira a Chile y la que mira al mundo, la que produce conocimiento de vanguardia, a la vez que respeta y valora el conocimiento que anteriormente fue creado. Las contribuciones de la universidad son múltiples y variadas.

La rectora ha hecho alguna reseña de las últimas. Yo quiero destacar –algo que puede parecer sencillo, pero que le cambia la vida a la gente concretamente– el mejoramiento en la alimentación en las escuelas rurales de Chiloé que fue llevado adelante por el INTA. O lo que decíamos antes del Nirsevimab. Asimismo, hace dos años promulgamos la ley que fortalece el vínculo entre el Hospital Clínico de la Universidad de Chile y el Sistema Nacional del Servicio de Salud, lo cual ha permitido a vecinos de la zona norte de Santiago, un sector que tiene problemas en materia de salud y de oportunidad en el acceso a la salud –y, de hecho, estamos trabajando por la construcción de un nuevo hospital para la zona norte de Santiago– pero ha permitido a vecinos de la zona norte de la Región Metropolitana, especialmente a vecinos de comunas como Tiltil, Independencia y Renca, acceder a cirugías, consultas médicas y procedimientos de hospital. Son ejemplos diarios, cotidianos que le cambian la vida para mejor a la gente desde la universidad.

Sabemos que sigue habiendo –está por ahí el director del hospital, lo hemos conversado– tremendos desafíos presupuestarios en torno a esto y no es mi rol esconder aquellos desafíos, pero tenemos que seguir trabajando intensamente en aquello y seguir fortaleciendo el vínculo entre el Estado y la universidad. Tal como lo hicimos y me lo mencionaba la rectora, lo conversamos de hecho en el día de la inauguración en Vicuña Mackenna 20 de la sala sinfónica, que en un momento no se estaba abriendo la glosa para el financiamiento del CEAC. Y a partir de una conversación que sostuvimos con la rectora, tomamos la decisión de que esto no podía ser y al principio habíamos hablado de solamente mantener abierta la glosa sin recursos, pero dijimos: ¿sabe qué? Acá hay que hacer un esfuerzo presupuestario porque la cultura es el alma de un pueblo y es importante que las instituciones que la cultivan tengan el apoyo del Estado. Sin lugar a dudas, siempre se va a necesitar más, pero quiero decirles que, desde el Gobierno y como Presidente de la República, he tenido una preocupación justamente por este aspecto y creo que hemos actuado en esa dirección.

Estimadas y estimados, en estos años he visitado varias veces, no solamente la Universidad de Chile, sino muchas otras del país, como la Arturo Prat, la de Antofagasta, la de O’Higgins, la de Los Lagos, el “Peda”, la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, la UTEM o también centros de formación técnica estatales como el Centro Estatal de Valparaíso en San Antonio, el de Los Ríos en La Unión, el de Magallanes en Porvenir. Y en todos estos centros de estudio he visto el compromiso de los directivos, de profesores, de estudiantes con el desarrollo de la educación pública chilena. Ese mismo compromiso que se palpa acá en la Chile. Sé que el Estado tiene que dar un mejor trato a las instituciones de educación superior y creo que hemos avanzado en esa línea, más allá de que siempre, siempre se debe hacer más. Durante nuestro Gobierno firmamos los nuevos estatutos democráticos de las tres universidades del Estado, que aún tenían estatutos de la dictadura avanzando sobre lo ya realizado por la expresidenta Michelle Bachelet, que impulsó la Ley de Universidades del Estado.

También impulsamos la birregionalidad que asegura que cada región de Chile tenga su universidad pública. Así, hoy la Universidad del Biobío es también la universidad de la Región del Ñuble y puede, por tanto, aportar al territorio de aquella zona. Creamos el Plan de Fortalecimiento para los Centros de Formación Técnica Estatales, con el compromiso de seguir fomentando el estudio de carreras y programas acordes a la realidad de cada territorio. Y tenemos el compromiso pendiente en curso con el Sistema de Educación Superior de poner fin a la pesada mochila del CAE y reemplazarlo con un nuevo instrumento de financiamiento justo y eficiente como el FES. Y aquí quiero agradecer a las instituciones que han apoyado para seguir perfeccionando este proyecto y en particular a la rectora Rosa Devés por su apoyo para que este proyecto vea la luz.

Esperamos poder votarlo en el Senado durante las próximas semanas. Estimada comunidad de la Universidad de Chile, en enero de 1957 en una tarde gris y triste, se abrieron, sin embargo, las puertas del salón de honor de nuestra casa central para velar y despedir a Gabriela Mistral, que el próximo 10 de diciembre cumplirá 80 años desde la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura, esta maravillosa poeta, profesora y diplomática. Creo que estos tiempos desafiantes debemos vivirlos con el recuerdo de Gabriela, volver a leerla, a estudiarla, a difundirla, entender y recuperar los recados que hace tanto tiempo nos enviara. Espero que este aniversario de la universidad, que es la casa de Bello, de Eugenio González, de Eloísa Díaz, de Julieta Kirkwood, de José Domingo Rojas, de Fernando Ortiz, de Humberto Giannini, de Olga Poblete, de Eduardo Novoa, de José Zalaquett, sea un momento de revitalización, de expansión de sus capacidades y que siga siendo siempre un aporte a la democracia, al desarrollo, al pluralismo y a la cultura de Chile. Muchísimas gracias.

Fuente: Prensa Presidencia de la República · Publicado el 2025-11-19
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