S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, encabeza la ceremonia de término de obras de la Etapa 10 de la Ruta Vicuña-Yendegaia en la comuna de Cabo de Hornos

S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, encabeza la ceremonia de término de obras de la Etapa 10 de la Ruta Vicuña-Yendegaia en la comuna de Cabo de Hornos

Gabriel Boric Font 2025-11-25 1.597 palabras 📍 Caleta 2 de mayo, Cabo de Hornos, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena Original ↗ Audio ▶

No se imaginan la alegría y el orgullo que me da estar aquí, en el sur de mi patria, de donde vengo, y poder ver en terreno los avances de una obra de infraestructura de esta envergadura, con las tremendas dificultades y adversidades que ha debido sortear, pero que significa no sólo un avance para la región, sino para Chile. No puedo evitar –al igual que el general que me antecediera en las palabras, Eduardo Candia– pensar un poquito en la perspectiva histórica de esto. Me voy a salir un poco del discurso, porque cuando en 1843, el expresidente Manuel Bulnes decide enviar a la Goleta Ancud, desde Chiloé hasta el Estrecho de Magallanes, para consolidar la presencia chilena en este lugar recóndito y desconocido –que, de hecho, posteriormente iba a estar en disputa– no había claridad a qué es lo que se iba. De hecho, al comienzo eligieron mal el lugar. En 1848, cinco años después de la fundación del Fuerte Bulnes, hubo que trasladarse a Punta Arenas porque los vientos que arreciaban en la Península Santa Ana hacían imposible la permanencia.

Durante mucho tiempo, se entendió a Punta Arenas como una colonia penal, lo que fue, sin lugar a dudas, un error desde el punto de vista estratégico para la consolidación de la soberanía nacional. Sin embargo, durante mucho tiempo, hubo un diálogo permanente entre los representantes del Estado de Chile y, por otro lado, los representantes de los pueblos originarios, en particular, en ese caso, el pueblo Tehuelche. Piensen que, en esa época, la frontera de Chile, entendido como Estado, más allá de lo que se decía en las constituciones de la época, llegaba, en la práctica, hasta el sur del río Biobío. Y, por lo tanto, dar ese salto hasta el Estrecho de Magallanes fue una aventura tremendamente osada. Más aún, cuando en 1835, la expedición de Darwin pasara por estas tierras y tratara –como bien seguramente lo sabe la comunidad yagán– de una manera tremendamente denostativa a quienes habitaban el territorio, lo que influyó mucho en la élite chilena de la época, que llamó –incluso en palabras de Vicuña Mackenna– a abandonar este territorio por infértil.

Punta Arenas sufrió dos grandes momentos donde se puso en juego la continuidad de la presencia del Estado de Chile en el territorio: El Motín de Cambiaso y luego el Motín de los Artilleros. Durante todo ese tiempo, había muchas dudas sobre si se iba a poder consolidar acá. Y miren dónde estamos hoy día. Por favor, y en particular a los medios de comunicación, que tienen la labor de contarle al resto de Chile dónde estamos hoy, estamos en el sector sur de la Isla Tierra del Fuego, un lugar que hasta el día de hoy no cuenta con conectividad. Es parte del territorio chileno, es parte del Estado de Chile, y no tiene conectividad.

Desde 1994, como son las grandes obras del Estado, se ha estado trabajando por construir esta conectividad. Y me gusta mucho escuchar las palabras del general cuando habla, no solamente de lo que estamos haciendo acá, sino pensando en el largo plazo de conectar a Chile por Chile, que es parte de la visión que también comparto como Presidente de la República y como Jefe de Estado, y que creo que el seguir consolidando este camino, esta ruta de Vicuña-Yendegaia es un paso importante para después la conectividad con la Región de Aysén. Valoro mucho el trabajo que ha hecho el MOP acá. Lo que ha hecho el MOP con Vialidad, junto con el CMT, cuya labor es realmente impresionante. O sea, imagínense lo que es construir –yo desde que tengo uso de razón que se habla de este camino– en estas condiciones.

Un trabajador recién, al que le entregamos reconocimiento, me decía: Mi familia está en este galvano. ¿Quién fue que me lo decía recién? Ahí, compañero. ¿Cuál es su nombre, compañero? Don Sebastián Cruchaga.

Y me lo decía porque seguro esos 40 días que pasan aislados acá –con la familia lejos, con los hijos, con todo lo que significa la familia, con los afectos, con la vida social– es tremendamente sacrificado. Y, en estas condiciones, de las que hoy día están viendo solamente una pizca. Por eso la labor que hace el CMT, también cuando conversábamos con la gente del CMT recién, nos contaban de dónde eran, de Concepción, de Temuco, venía gente de Coyhaique, de Punta Arenas, de diferentes partes del país a construir soberanía aquí, en el sur del mundo, desde donde comienza Chile, desde donde comienza América. Muchas gracias a David Alday Chiguay por tus palabras y por los documentos que me entregaron recién, porque plantean no solamente la condición histórica del pueblo Yagán. Es difícil para nosotros dimensionar lo que significan siete mil años de presencia ininterrumpida en el territorio.

Pero además no solamente pensarlo desde una perspectiva histórica pasada, sino también desde una perspectiva de presente y futuro. Y de cómo durante mucho tiempo se cometía el error de hablar de la abuela Cristina como la última yagán. Equivocado. Acá están los yaganes presentes. No cometamos el error desde una suerte de paternalismo occidental de pensar a los pueblos originarios como estáticos en el tiempo.

Van evolucionando, como todos los pueblos humanos. Por lo tanto, el pueblo Yagán está aquí presente, rescatando su cultura, su lengua, sus tradiciones, sus formas de vivir. Por eso es importante que ustedes se hayan hecho parte también de esta actividad. Porque significa que esto lo estamos haciendo en conjunto. Y esta conectividad no está pensada para barrer con la historia, sino para juntarla.

Hoy estamos celebrando el término de las obras de la Etapa 10 de la Ruta Vicuña-Yendegaia que –como bien me contaba el director de Vialidad de acá– se demoró más de lo pensado. ¿Cómo no? Si es muy difícil planificar en esta zona. Y porque, además, hubo hallazgos en el camino, dificultades imprevistas. Estamos terminando las obras de esta Etapa 10 y nos restan 29 kilómetros para llegar a la meta.

Estamos construyendo aquí la carretera más austral del mundo. Vamos a unir Punta Arenas con Puerto Williams en una lógica bimodal que ha cruzado diversos gobiernos, diversos presidentes, porque las grandes obras de Estado son así, como la Carretera Austral, como el Canal de Chacao, como la Panamericana, como la Ruta Vicuña-Yendegaia. Estamos aquí no sólo frente a la construcción de una carretera, sino ante un acto de soberanía y de presencia del Estado en la región más austral del mundo. Este es un proyecto de relevancia para toda la región y el país, pero sin lugar a dudas en particular para Puerto Williams y para la comuna de Timaukel. Se van a reducir los tiempos para llegar a Puerto Williams en cerca de 12 horas, al incorporar una alternativa terrestre que hoy no existe.

Como bien decía el general, la conectividad hoy día es aérea o marítima: la aérea en viajes de muy poca capacidad de llevar poca gente, digamos; y la marítima, que se demora cerca de 30 horas. Y ahora vamos a poder, cruzando la Cordillera Darwin por el sector sur de Tierra del Fuego, después del cruce de Primera Angostura, conectar en Wulaia con Puerto Navarino y, por lo tanto, tener una conectividad mucho más grande con Puerto Williams, una ciudad que está creciendo. Hoy día despertamos en Puerto Williams, y desde la Williams que me tocó conocer a comienzos de los años 2000 al Williams de hoy día, con hospital, con Poder Judicial, con Banco Estado, con pavimento, con la costanera, con un nuevo muelle, es realmente distinto y se ve todo el potencial que tiene. Y todo esto va a abrir un nuevo polo de desarrollo turístico tremendamente importante para la región, que va a beneficiar de modo directo al comercio, los servicios, la infraestructura y que tiene que hacerse también respetando y cuidando este hermoso patrimonio natural que tenemos acá. Yo, de chico, venía a pescar al Lago Blanco, al Despreciado, al Deseado, al Fagnano y conociendo estos lugares soy un convencido de que tenemos que cuidarlos.

Una manera de cuidarlos también es dándolos a conocer, que la gente sepa la riqueza que tenemos acá y que la sienta propia. Uno cuida de lo que se siente parte. Y por eso quisimos venir acá, al sur del mundo, a este hito. Puerto Williams se va a consolidar como la puerta de entrada del mundo a la Antártica, fortaleciendo su relevancia científica y generando las condiciones para la creación de un polo científico nacional e internacional en la zona. Pero esto es mucho más que eso.

Nos restan tres fases que se van a hacer de manera paralela por el norte y por el sur, y 29 kilómetros para llegar a la meta. La Ruta Vicuña-Yendegaia va a quedar en nuestra historia como una de las grandes obras de la infraestructura de Chile, donde el Ejército y el Estado, a través del MOP y de Vialidad, han cumplido un rol que es realmente invaluable. Un ejemplo de lo que podemos lograr cuando nos unimos como país. Para nuestro Magallanes, este es un avance tremendamente significativo. Hoy estamos más conectados, el continente, la Isla de Tierra del Fuego, la Antártica.

Para Chile, esto es soberanía, es orgullo nacional. Para la comunidad que habita en estas tierras, es mejor calidad de vida. En esto, cuando estamos unidos, ganamos todos. Y tal como reconocimos recién, muchas gracias a los trabajadores que lo han hecho posible. Un abrazo grande y un orgullo estar con ustedes aquí, en el sur del mundo.

Fuente: Prensa Presidencia de la República · Publicado el 2025-11-25
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