Muchísimas gracias, muy buenas noches a todas y todos los presentes. Muchas gracias, Álvaro, por tus inspiradoras palabras que, además, sé, has transformado en acción. Nos tocó reunirnos en un momento difícil con todos quienes participaban del esfuerzo que se está haciendo por la reactivación del Biobío, el Plan de Fortalecimiento del Biobío. Sé que tú eres uno de los actores importantes allá, donde también, esto muy impulsado por el ministro Grau en ese entonces, hoy día continuado por el ministro García, está haciendo un esfuerzo que tiene una virtud que es muy particular que cuesta encontrar en otros lados. Pero que a propósito de una crisis se volvió en una oportunidad: que es que sindicatos, sindicatos grandes, importantes, empresas, sociedad civil, academia y autoridades estén trabajando juntos por un mismo norte.
Y ha ido dando resultados. Y lo importante es entender que este es un proyecto de largo plazo y por eso también me alegro del premio que te otorgan, Álvaro, porque da cuenta que desde las diversas instancias se valora esa disposición al diálogo. Si yo tuviera que entregar un premio a mis ministros, a alguno, ese quizás se lo daría también a Grau que insistió mucho en ese tema. Quiero, por cierto, agradecer a Rosario Navarro. Nos conocimos hace tiempo y ella me habló de la confianza y yo le dije: “En los empresarios no confío”.
Antes de ser Presidente. Y durante el ejercicio del cargo, ella permanentemente ha mantenido un canal de diálogo abierto y ha hecho un esfuerzo que sea honesto y sincero por establecer esos puentes, esos puentes que se expresan en el premio que entrega la SOFOFA. En momentos en que no ha sido fácil, pero quiero valorarlo porque con otros gremios no ha sido igual, que con la SOFOFA hemos tenido un diálogo permanente sin renunciar a diferencias legítimas que tenemos en el marco del diálogo democrático y sin renunciar al rol distinto que se tiene desde el Gobierno y de la empresa. Pero con una visión común puesta en Chile, siempre con ánimo colaborativo. Rosario, si tu tono fuera contagioso, creo que realmente le haría mucho bien a Chile.
A mí, por lo menos, debo decir que me ha ayudado para mejor y me ha hecho cuestionarme cosas. Y creo que ese es el rol de los liderazgos al final del día. Por lo tanto, te felicito y te agradezco. Hay ciertos ejemplos simbólicos en que se expresa esto. Yo le decía alguna vez a Rosario que me daba lata ir siempre a estos encuentros en Casa Piedra.
Que lo encontraba a fome, aburrido, típico. Así que no por eso seguramente, sino que, por un montón de otras consideraciones, este debe haber sido una guinda de la torta nomás, pero el año pasado se hizo esta cena anual de la SOFOFA en el Bellas Artes. En ese lugar precioso inaugurado en 1910 durante el gobierno de Pedro Montt, que debiéramos estar todos orgullosos como país. Y llevó a gente que muchas veces no baja hasta esos lugares al Museo de Bellas Artes y dio cuenta de lo lindo que está ese espacio. El Parque Forestal, el Bellas Artes, Lastarria.
Y hoy día más acá aún, más cerca de Yungay. Felicitaciones por venir a la universidad pública, a la universidad estatal, a la Universidad de Chile, porque esta –como lo dice la rectora Devés siempre– es la casa también de todos los chilenos y chilenas. Y el ejemplo que ha llevado adelante la Universidad de Chile, Beauchef, pero toda la Universidad de Chile, creo que es tremendamente también importante. Que se expresa también en colaboración con otras universidades del CRUCH. Vi al rector De la Llera por ahí.
Y pensaba en la iniciativa “Tenemos Que Hablar de Chile”, por ejemplo, que han impulsado la Universidad Católica y la Universidad de Chile en conjunto, donde han generado esto que uno de tus socios, se me olvida el nombre, pero es el empresario más entusiasta que he conocido en la vida, que es el que organiza el encuentro en Vitacura en el Parque Bicentenario…Daccarett. No sé si estará acá presente, pero es impresionante su entusiasmo, siempre me hablaba de los pares improbables, generar encuentros entre pares improbables. Eso es lo que ha logrado la Católica y la Chile en “Tenemos Que Hablar de Chile”. Eso es lo que ha logrado la SOFOFA también, lo que ha logrado en “Emprende Tu Mente”, ese es el nombre, “Emprende Tu Mente”, la iniciativa de Daccarett, que es realmente, realmente notable. Entonces, tenemos motivos para estar contentos porque pese a la polarización, pese a los discursos, muchas veces los tweets, siguen existiendo espacios de diálogo firmes en Chile.
Y cuando asumimos, dijimos –hace ya casi 4 años– que esos espacios de diálogo los íbamos a incentivar, que sabíamos que veníamos de un momento difícil. El estallido social y la pandemia en sus diferentes dimensiones fueron tremendamente complejos y había desconfianza cuando asumimos como Gobierno, de que íbamos a tener la voluntad de dialogar. Quiero decirles que esta voluntad de dialogar, la voluntad de llegar a acuerdos no tenía que ver con el carácter del Parlamento o los resultados de los dos plebiscitos de los procesos constituyentes, sino de una convicción muy íntima que yo me he formado en la trayectoria política que he tenido, pero de la que he aprendido muchísimo de mis predecesores. Que es que al final del día los fanáticos, los que creen que siempre tienen la razón y sólo se miran al espejo, al final del día no llegan a ninguna parte. Porque la política se trata de llegar a acuerdos con quienes piensan distinto en función de un bien común compartido y ese bien común compartido hoy día es Chile.
El bienestar de todos los chilenos y chilenas, un bienestar integral, material, cultural, de salud mental, de salud en tantas dimensiones. Y quiero decirles que, durante estos casi 4 años, hemos trabajado honestamente en esa dirección. Ha habido diferentes instancias para eso y una que para mí ha sido muy instructiva han sido los viajes, los viajes de Estado y digo de Estado porque no son de Gobierno. Y quiero poner el ejemplo que conversábamos brevemente recién con Álvaro Ananías, el viaje a India, donde fuimos también con Rosario, donde invitamos a profesionales jóvenes, emprendedores, donde invitamos a profesores, donde invitamos a artistas, donde invitamos a empresarios reconocidos, autoridades. Y donde gracias a ese viaje y la reunión que tuvimos con el Premier Narendra Modi, hoy día estamos en la tercera o cuarta, si mal no recuerdo, ronda de negociaciones y espero que antes de fin de año o a principios del próximo, logremos firmar un CEPA, que es un tratado, un acuerdo de libre comercio con la economía con más habitantes del mundo que es la India.
Esas cuestiones no se logran por casualidad, se logran gracias a una trayectoria previa de Chile que abrió sus puertas al mundo y dio a entender –y esto lo hemos reivindicado mucho en nuestra política exterior– que Chile necesita al mundo, pero el mundo necesita también a Chile. Y eso se expresa hoy día en esta red que tenemos y en lo que seguimos avanzando, por ejemplo, con Arabia Saudita o ahora pronto, espero, con India. La historia reciente, y en particular los dos procesos constitucionales, nos han enseñado a todos que no hay atajos para el desarrollo, que es necesario por sobre todo articular consensos para alcanzar el desarrollo y que nadie sobra, que acá nadie puede imponerse, sino que requerimos las visiones de todos. La imagen de Chile en el exterior, les aseguro, es mucho mejor que la que a veces pareciera tener la élite respecto de nuestro propio país. Chile es un país serio, es un país confiable, es un país que no solamente es un buen socio comercial, sino que es un referente en materia cultural.
Este año celebramos los 80 años del Premio Nobel a Gabriela Mistral y es sorprendente cómo cuando uno va a cualquier lugar del mundo, te hablan de Pablo Neruda, de Gabriela Mistral, ahora último de Elvira Hernández, de Enrique Lihn, de Jorge Teillier. Quizás tengo un sesgo particular por la poesía, pero también está Roberto Matta. Hay tantos, tantos cultores, Violeta Parra, de la tradición chilena, que recogen lo mejor de Chile, que son reconocidos en el mundo. Y, por cierto, también en materia comercial. El comercio es desde sus inicios, allá en la Ruta de la Seda o en el Mediterráneo, una forma de encuentro entre pueblos, no es solamente intercambio de bienes, no es solamente cambio de bienes por dinero.
Es conocimiento entre pueblos. Y eso es lo bonito de este mundo. Por eso cuando decimos no al proteccionismo, cuando decimos que las reglas en derecho internacional se tienen que respetar, que los más fuertes circunstancialmente no pueden ponerles la pata encima a los más débiles circunstancialmente, es porque tenemos una convicción profunda y porque Chile se ha logrado desarrollar gracias a estas convicciones. No durante nuestro Gobierno, nosotros hemos seguido una senda que abrieron otros desde el retorno a la democracia, el expresidente Aylwin, el expresidente Frei, el expresidente Lagos, la expresidenta Bachelet y el expresidente Piñera. Por eso quiero decirles que el diálogo democrático es lo que nos ha permitido construir mayor progreso y generar mayor bienestar para nuestro pueblo de forma colectiva.
En este intercambio es fundamental el trabajo que se realiza en conjunto entre el sector público y privado. Lo decía ya Rosario, tenemos consensos importantes. El crecimiento económico es fundamental para el desarrollo del país y no estamos conformes con el PIB potencial que tiene Chile hoy día. Podemos crecer más y tengo la convicción que nuestro Gobierno ha sentado las bases para que de aquí en adelante se pueda crecer más. Y no sólo eso, sino que durante nuestro periodo hemos crecido más de lo que estaba pronosticado.
Yo sé que a veces puede parecer reiterativo o que a algunos no les gusta escucharlo y no se trata de solazarnos, sino de recordar dónde estamos. El año pasado se decía hasta el cansancio que el crecimiento en Chile iba a ser del 1,5% y fue de 2,6. ¿Es suficiente? No, pero fue mucho más de lo que se esperaba. Y pareciera que no nos alegramos por eso.
Es una buena noticia, pero tenemos que ir más allá. Este año lo mismo. Y, por lo tanto, quiero decirles que los logros que hemos cumplido, no sólo el Gobierno, sino todos sus trabajadores públicos, la empresa privada, si al final la gran mayoría del empleo no lo da el Estado central, se da en conjunto, en articulación. La disminución del desempleo que hemos tenido en los últimos meses es trabajo conjunto, el descenso de la inflación que llegó a estar en un 14% –cifras que no se recordaban en Chile– y que va a converger al 3% durante el próximo año, se logró en un trabajo conjunto con el Banco Central. Las exportaciones nacionales siguen batiendo récords.
Son índices de los cuales tenemos que estar contentos. Ponernos objetivos más ambiciosos sin lugar a dudas, no dormirnos en la complacencia por ningún motivo, pero no caer en el catastrofismo ni en profecías autocumplidas, porque déjenme decirles desde este espacio o desde cualquiera, que Chile no se cae a pedazos. Chile es un país del cual tenemos que estar profundamente orgullosos y tenemos buenos motivos para ello. Y acá el encuentro entre la empresa y el Estado, creo que es uno de ellos. Ahora voy a hacerlo un poco más corto de lo que estaba pensado para no aburrirlos, pero quiero dar algunos ejemplos de este diálogo.
Vi a la pasada, mencionaron a parlamentarios, pero no los vi a todos, pero vi al senador Galilea. Y permítanme –no quiero que este sea un abrazo del oso, pero como ya no va la reelección, no importa– el senador Galilea fue fundamental para sacar adelante la Reforma de Pensiones. Porque ambos sectores, Gobierno y Oposición, teníamos incentivos para escuchar a los sectores que no querían que llegáramos a acuerdo. Pero se formó una convicción de que, para Chile, en el largo plazo, independiente de la encuesta de mañana, independiente incluso de la elección de mañana, era importante poder conseguir una Reforma de Pensiones que generara consenso, que incrementara el ahorro, que creara un Pilar Solidario que profundizara el mercado de capitales después de lo que significó los retiros. Y eso se logró gracias a ese diálogo, gracias a la articulación de pares improbables de un empresario de la VII Región, senador de la República, con un ministro de Hacienda que cumplió un rol fundamental –a quién le envío un abrazo– Mario Marcel, con la ministra del Trabajo, con la Presidencia, con el senador Coloma que también jugó un rol tremendamente importante, el senador Lagos Weber.
Y quiero decirles que ese diálogo da resultados y al final los que se benefician, independiente del rédito electoral de corto plazo que pueda tener uno u otro por haber votado a favor o en contra, son los chilenos y chilenas. Hace poquito tuvimos un desayuno en La Moneda con personas de escasos recursos. Y una de ellas me decía: “Vi mi cuenta –porque para los mayores de 82 años la PGU comenzó a aumentar desde hace cerca de 1 mes– y sentí que era rica”. Eso evidentemente es una exageración, porque todavía nos queda mucho para alcanzar la dignidad que se merecen los trabajadores de nuestra patria. Pero su sensación de haber aumentado el monto de las pensiones, yo le explicaba que fue gracias a un acuerdo transversal, es tremendamente importante.
Para eso sirve la política. Si al final del día las peleas, todas las polémicas van a terminar siendo hojarascas. Lo que importa es si fuimos capaces o no de mejorar la calidad de vida del pueblo de Chile. Y creo que la Reforma de Pensiones es un gran ejemplo. Hay otro tipo de proyectos que quizás están menos en primera plana, menos en la discusión, pero que son tremendamente importantes y lo mencionaba Rosario: El Plan de Permisos Sectoriales.
En Chile hace mucho tiempo existe un consenso de que el Sistema de Permisos que se fue construyendo un poco a matacaballo no estaba siendo ni eficiente ni estaba dando resultados ni particulares ni globales. Ese era un consenso que se repetía hace mucho rato. Sin embargo, no se tomaba el toro por las astas. Y desde el Gobierno decidimos asumir ese desafío y en conjunto con el Parlamento, en el cual somos minoría, gracias al concurso de una parte importante de una Oposición dialogante, logramos sacar adelante este mecanismo de permisos que va a reducir hasta en un 30% el plazo de los permisos, no solamente para las grandes inversiones, sino también para los pequeños emprendedores, como el caso de Marta y Melina, que tan hermoso video nos presentaban. Pero quiero decirles que si bien hay ejemplos donde se da cuenta de la irracionalidad y falta de coherencia del sistema, también tenemos que estar orgullosos de que hay aspectos que funcionan bien.
Porque tal como aprendimos justamente de los procesos constitucionales, no se trata de decir que está todo mal y, por lo tanto, pretender cambiarlo todo de un plumazo. Se trata de construir por sobre lo que ya hemos avanzado. Y déjenme darles un ejemplo a propósito de los permisos. Está acá nuestra directora del SEA, del Servicio de Evaluación Ambiental. El SEA, faltando un mes para que termine el año, ha aprobado proyectos por 34.800 millones de dólares durante este año.
34.800 millones de dólares. Eso da cuenta de un interés por invertir que, por supuesto, no tiene nada que ver con la elección que tendremos en dos semanas, porque son proyectos que llevan mucho tiempo. Y también en esto le agradezco, Valentina, a usted y a su equipo de que el SEA hace bien la pega, exige harto, pero la saca adelante. Hay aspectos que mejorar sin lugar a dudas, pero también sintámonos orgullosos de las cosas que estamos haciendo bien. Rosario nos invitaba a mirar en el largo plazo, a pensar en el largo plazo.
Y por supuesto habiendo estado en este cargo no puedo sino estar de acuerdo con ella. Chile no se puede construir a bandazos. Chile tiene que proyectarse pensando en el mediano y en el largo plazo, atendiendo las urgencias del presente, la seguridad sin lugar a dudas, las listas de espera en salud, la infraestructura de los liceos y también, no, pero, y también tiene que pensar en el largo plazo. La Estrategia Nacional del Litio, que recuerdo lanzamos el año 2023 y fue muy resistida en un primer momento por el sector privado chileno, es un buen ejemplo de ello. La Estrategia Nacional del Litio hoy día está dando resultados con inversiones tremendamente importantes de CODELCO, con acuerdos importantes con diferentes países, con empresas interesadas en invertir en Chile, con una riqueza que tenemos que cuidar y con una lógica de generar riqueza, pero también de protección medioambiental.
Porque –como bien decía Rosario– el desarrollo no se hace en oposición al medio ambiente y el cuidado al medio ambiente no se hace en oposición al desarrollo. Es posible no solamente que convivan como malos vecinos, sino que se encuentren y que estemos trabajando juntos. Buscar esos espacios de confluencia es el rol de los liderazgos. Espero que al final del día, cuando ya calmadas las pasiones se pueda hacer una evaluación de lo que han sido estos últimos años, poder haber contribuido con un granito de arena a aquello, a encontrar esos espacios de confluencia entre chilenos y chilenas que nos hacen no sólo pensar, sino creer y hacer un Chile mejor. Para terminar, hoy día en la tarde, a las 3 y media, tuvimos un encuentro precioso en La Moneda por el Día Nacional de la Discapacidad, que es hoy día.
Y tocó una banda donde participan jóvenes con discapacidad. Y la directora decía, al momento de presentarse, que ella no era buena para los discursos y que, por lo tanto, estaba muy nerviosa. Yo traté de transmitirle que los discursos, los mejores discursos no son las palabras, las grandilocuencias, los muchos adjetivos, sino que su mejor discurso era escuchar a su banda tocar. Y que esa banda que tenía inclusión, que estaba generando cultura, cohesión social, recuperación de nuestras tradiciones, era un discurso tremendamente potente y que hablaba por sí mismo. Que sean nuestros actos y no sólo nuestras palabras los que hablen por nosotros.
Muchísimas gracias, Rosario, por la invitación. Muchísimas gracias a todos y a todas. Que les vaya muy bien.