Muy buenos días, a todas y todos los presentes. Es realmente motivante escuchar a quienes nos antecedieron, ver todas las posibilidades, no que se abren, sino que existen hoy día en Chile y que se están ejerciendo, aprovechando, y cómo el vínculo entre diferentes instituciones puede ser virtuoso para poder sacar esto adelante. Pero antes de referirme al tema que nos convoca, quisiera compartir alguna información con ustedes respecto a los incendios forestales que estamos teniendo, en este momento, a lo largo de Chile. Seguramente varios de ustedes sintieron el día de ayer un humo pesado sobre Santiago en la tarde. Ese humo era producto de un incendio en la comuna de San Pedro –una comuna que es poco conocida, pero que es una comuna de la Región Metropolitana– y que ha sido el de mayor magnitud que hemos tenido hasta ahora.
Como saben, las brigadas de CONAF y de Bomberos han estado trabajando de día y de noche en combatir el fuego, con todos los recursos que hemos dispuesto: aviones cisternas, helicópteros, maquinaria pesada, equipos técnicos. Quiero contarles que este año hemos tenido, a la fecha, más incendios que en los últimos años. O sea, el 2025 hemos tenido más incendios que el 2024 y esto quizás no se nota, porque la gente cuando piensa en los incendios piensa en el incendio de Valparaíso, los grandes incendios en la zona centro-sur. Pero si hemos tenido capacidad para apagar esos incendios es justamente porque se ha aumentado, de manera significativa, el presupuesto de CONAF y el de Senapred, y tenemos mayor capacidad de reacción para llegar rápido. Pero tenemos un escenario que va a ser bien difícil porque este verano va a haber mucho calor.
Quiero llamar a la población a ser especialmente responsables y no arriesgar la vida propia ni la de los demás. Es mucho más fácil prevenir un incendio que combatirlo. Hace poquito estuve –si mal no recuerdo, en Paine– con comunidades organizadas para poder combatir los incendios, porque tenían el recuerdo de un incendio que les destruyó prácticamente todo el 2015. La mayoría de los incendios en Chile son por causa humana. Muchos por negligencia, algunos intencionales.
Cuando digo que son por causa humana, significa que producto de esa negligencia o esa intencionalidad, quienes los provocan pueden convertirse en asesinos. Entonces, esta cuestión es muy grave y es importante tomarla en serio. Hemos reforzado los equipos de investigación de CONAF para indagar los orígenes de los incendios, también las brigadas de la PDI dedicadas a esto y les hago un llamado a que seamos muy, muy cuidadosos. Hoy día tenemos varios incendios en curso, afortunadamente tenemos hoy una situación climática que nos permite combatirlos, pero va a ser muy difícil durante el año. Así que, por favor, colaboremos todos.
Ahora, pasando a lo que nos convoca, estamos presentando las Estrategias Nacionales de Tecnologías Emergentes acá en el GAM, un espacio de encuentro donde la cultura se encuentra con la ciencia. Este es un espacio público hermoso que tenemos que cuidar. Espero que logremos sacar la licitación para la segunda parte del GAM durante nuestro Gobierno. Mañana el GAM va a albergar también a la Furia del Libro, así que los dejo a todos invitados también a participar de esta fiesta de las editoriales independientes. Pero acá estamos en una gran feria de tecnología ciudadana.
Y esto no es un lujo, no es algo accesorio porque la ciencia, el conocimiento de frontera, la innovación –como bien decía recién Gonzalo en sus palabras– la ciencia aplicada o la que está por aplicarse son, al final del día, sinónimo de bienestar ciudadano, de soberanía, de más oportunidades para que el país crezca y se desarrolle. Lo que acá se ha planteado, lo que desde acá se va a desarrollar, va a incidir en que los chilenos y chilenas tengan una mejor calidad de vida. Quiero agradecer muchísimo a Carla, a Hernán y a Gonzalo por sus palabras, por respaldar estas estrategias. Qué orgullo más grande escucharte Carla, con el orgullo que hablas de Chile y también que estás participando en la ciencia de vanguardia a nivel mundial. Y en eso, en diferentes dimensiones está sucediendo.
Tuvimos una discusión grande en el Gobierno para ser parte del CERN, por ejemplo. Cuando fuimos al CERN –está en Ginebra– a mí me sorprendió mucho que nos mostraron una imagen del universo donde aparecían algunas galaxias y la persona que nos presentaba me decía: “¿Qué ven ustedes?” Quienes estábamos ahí dijimos: “Una galaxia o algo así”. Y dice: “Ustedes ven la luz, nosotros nos dedicamos a desentrañar qué es lo que hay en la oscuridad”. Y en el mundo todavía, con esto quiero decir que hay mucho por conocer, hay muchísimo por conocer. A veces el ser humano tiene la arrogancia de creer que nos las sabemos todas, pero estamos muy lejos de eso y afortunadamente, porque la curiosidad, el ánimo de conocer, ojalá para bien –lean la biografía de Oppenheimer– ayuda y puede generar mayor bienestar para la gente, para los pueblos.
Cuando escucho a Hernán –¿dónde está Hernán? Lo perdí de vista, ahí con ese bigote de Charlie García, notable– también tu orgullo de Chile y ese llamado que nos haces a competir de igual a igual con los grandes innovadores a nivel mundial, a uno se le hincha el pecho. Y cuando dijiste que van a producir cerca del 1% del PIB, te dije: “Te vamos a pedir prestado un poquito para el presupuesto”. Pero, en verdad, es notable lo que están haciendo y felicitaciones a Spora porque además tú mostraste parte de la industria de lujo, pero también está la industria de la medicina, también están las diferentes industrias. Yo estuve recién en Puerto Williams.
Puerto Williams tiene un Centro Subantártico. No sé si algunos han tenido la oportunidad de conocerlo, pero es un lugar increíble donde se está realizando ciencia de vanguardia con un ecosistema que es único en el mundo y donde en el Parque Omora, además, se está realizando un vínculo entre ciencia y educación. Porque muchas veces las cosas que hablamos o que hablan los científicos parecen ininteligibles, parecen muy difíciles de asir. Sin embargo, cuando desde pequeño a los niños se les incorpora a lo que es el descubrimiento científico, lo que es la ciencia, esto genera cambios que son radicales. Yo veía a los niños de la Escuela Donald Mc Intyre, una escuela pública, en Puerto Williams que iban permanentemente a este centro a investigar los honguitos chiquititos y la flora y fauna del sector y decía: “Acá vamos a tener grandes científicos que van a cambiar para mejor la vida de los chilenos y chilenas”.
Para hacer de la ciencia un verdadero pilar del desarrollo de Chile, tenemos que escuchar y avanzar de la mano de grandes referentes como tú, Carla. De referentes que llevan la industria a los más altos lugares como Hernán o la trayectoria de Gonzalo, que tanto ha colaborado. Gonzalo decía algo que me parece que es muy importante, hablaba de que esto comenzó de alguna manera con la expresidenta Bachelet, continuó con el expresidente Piñera. Hoy día nosotros estamos en las postrimerías de nuestro Gobierno, pero estamos dejando también un legado que no se trata del Gobierno, sino del Estado. Estas políticas requieren una visión de largo plazo.
Muchas veces en las discusiones presupuestarias cuesta mucho convencer a algunos parlamentarios de la importancia de invertir en ciencia, en cultura, en deporte porque no se ve el sentido de urgencia que tienen, porque los resultados muchas veces son en el largo plazo. O también porque existe un porcentaje de riesgo que es importante, o sea, no toda la inversión tiene necesariamente que tener un éxito cuantificable, porque de los fracasos también, o no de los fracasos, sino que en el proceso de aprendizaje hay muchas cosas que no alcanzan a verse. Entonces, la inversión en ciencia es tremendamente importante. Y ahí el ecosistema que se genera –como lo mencionaban ustedes– CORFO, por ejemplo, es fundamental. Nosotros logramos invertir significativamente en esto durante los primeros años de Gobierno, los segundos tuvimos una estrechez presupuestaria que nos impidió avanzar más lejos, pero creo que acá esto se tiene que constituir como una política de Estado y una visión de largo plazo.
Por eso es muy importante que ustedes se mantengan activos para decirle a cualquier gobierno del signo que sea, que esto vale la pena. Hoy el foco está en la biotecnología y en la tecnología cuántica, dos áreas que quizás son menos conocidas para gran parte de nosotros, pero que representan la convicción de que Chile puede ser protagonista en el conocimiento de vanguardia y es capaz de transformar ese conocimiento en desarrollo. No estamos hablando de teoría, sino de aprovechar nuestra biodiversidad que es única. Chile tiene ecosistemas que realmente son únicos en el mundo, particularmente en su diversidad. Tenemos desde el desierto más árido del mundo hasta la Antártica, pasando por la Patagonia, por el valle central, la cordillera, el océano.
Estamos en una política de protección de océanos –lo conversábamos recién con el senador De Urresti a propósito de Juan Fernández– con una protección de los océanos que es también vanguardia a nivel mundial. Vamos a ser –espero que le ganemos a Bélgica– la sede del BBNJ, que va a estar en nuestra perla, Valparaíso. Entonces, tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos de Chile, pero tenemos que seguir trabajando. Esto se trata, y en lo que se traduce es, en diseñar tratamientos personalizados para cada paciente, tener una agricultura que sea más resiliente, generar productos que sean más fácilmente degradables, desarrollar claves que sean prácticamente imposibles de hackear con la tecnología cuántica, optimizar cadenas de suministro en sectores productivos. Y esto ya está sucediendo, esto no es una promesa, no es una cuestión abstracta.
Piensen, por ejemplo, en el atrapanieblas que permite aprovechar la camanchaca para obtener agua en el desierto, invento chileno. Es chilena también la vacuna contra la hepatitis B, que fue desarrollada por Pablo Valenzuela, un científico de nuestra patria. A través de las Estrategias Nacionales estamos definiendo una ruta clara hacia el 2035 para un Chile que no espera, sino que se anticipa a los desarrollos tecnológicos. Lo mismo en inteligencia artificial. Déjenme contarles en materia de inteligencia artificial que estamos desarrollando un lenguaje propio de inteligencia artificial en conjunto con Brasil, que se llama LATAM GPT para que en el mundo de la inteligencia artificial no nos quedemos rezagados.
Porque uno de los riesgos –que tiene muchísimas oportunidades la inteligencia artificial– es que los lenguajes hegemónicos hoy día terminen aplastando a los que no lo son. Por eso es importante que nosotros desarrollemos nuestros propios lenguajes. Y eso es lo que se está haciendo también, impulsado desde el Ministerio de Ciencia, en conjunto con las universidades. Hace poquito conversaba con gente que está en el Ministerio de Seguridad y me decía que están aplicando inteligencia artificial para la identificación de autos con encargo por robo y que ha mejorado muchísimo, muchísimo la efectividad en la búsqueda de autos por encargo por robo. O sea, algo que uno no pensaría que se vincula con la ciencia, ahí está, gracias al desarrollo de la inteligencia artificial.
Eso lo lanzamos en el Plan de Seguridad –si mal no recuerdo– el 2023 y hoy día está dando resultados. En este sentido, lo que les quiero transmitir –como bien decía Gonzalo–es que no estamos improvisando, estamos siguiendo un plan. Acá el Estado funciona cuando no improvisa. Y estamos construyendo este futuro basándonos en evidencia, en talento, en colaboración, junto a los expertos, junto a la academia, a las industrias, la ciudadanía y quienes han participado activamente en la elaboración de estas estrategias. Por eso me resulta muy importante que esté el ex rector de la Universidad de Concepción… Todavía rector actual.
Perdón, pero falta poco, ¿no? Sí, queda poco. Es que estoy en ese mood. No, rector, muchas gracias. Muchas gracias porque da cuenta de cómo universidades con vocación pública… la Universidad de Concepción, gracias al actual rector –me acuerdo que nos juntamos cuando recién habíamos asumido– creó el primer Doctorado en Inteligencia Artificial de América Latina.
Así que es tremendamente importante lo que se está haciendo acá, desde Beauchef, bueno en la Chile, me imagino que la Católica también estará colaborando, lo he visto en la UMAG, en la Universidad de Magallanes. O sea, hay un ecosistema de universidades que están aportando a esto. Por eso es muy importante también que defendamos, por ejemplo, el FIU. Con FIU no me refiero al pajarito, sino a los Fondos de Investigación Universitaria. Hace poquito me encontré con arqueólogos que estaban realizando una investigación de la que no puedo hablar mucho, pero que es fascinante y me decían: “Gracias, Presidente, por el FIU porque esto nos permitió descubrir…” lo que ellos contarán en su momento, una cuestión que es realmente alucinante sobre la historia de nuestro país.
En estos años, en definitiva, hemos dado pasos claros para impulsar una economía que esté basada en el conocimiento, conectando a la ciencia con el desarrollo productivo. Mediante la Estrategia Nacional del Litio, decidimos crear el Instituto de Litio y Salares. Esto no es solamente extractivismo. El desarrollo chileno no se puede basar solamente en sacar materiales y venderlos, sino en generar conocimiento, en generar valor agregado. Los acuerdos que firmamos, por ejemplo, con la Unión Europea, una de las cosas que incluían es la generación de valor agregado acá en Chile.
Por eso decidimos, desde las regiones de Antofagasta y Atacama, generar conocimiento y tecnología para el desarrollo sostenible de litio y salares, y así avanzar en las cadenas de valor, también desde la perspectiva de descentralizar. Acá nos acompañan Seremis de Ciencia de diferentes regiones, porque la ciencia no está principalmente o únicamente en Santiago. Sí la biodiversidad o la magia de Chile está en todo su territorio y, por lo tanto, tenemos que también descentralizar el conocimiento. Por eso decidimos que el Instituto de Litio y Salares va a estar en Antofagasta. También iniciamos el Startup Lab para apoyar los emprendimientos de base científico-tecnológica, creamos la división de tecnologías emergentes en el Ministerio de Ciencia.
Como les contaba, impulsamos LATAM GPT para tener una voz en el desarrollo de la inteligencia artificial desde América Latina, en conjunto con Brasil, y anunciamos una inversión histórica para instalar dos centros de supercómputo acá en suelo chileno. Además, nos hemos convertido en un hub latinoamericano de tecnología, con una también Política Nacional de Datacenters. Hoy hay una velocidad que es muy vertiginosa en cómo se producen los avances tecnológicos y que nos obliga a hacernos nuevas preguntas y encontrar respuestas donde el Estado no puede ser neutro. Primero hay una cuestión que es básica, que es respetar y confiar en la ciencia, no todos los presidentes hacen eso. Y creo que es muy relevante que las políticas públicas que desarrollemos se basen en evidencia científica.
Nuestra posición en esto es clara. Tenemos que la tecnología, ciencia, innovación, hacerlas herramientas que faciliten la construcción de un futuro que sea más inclusivo, más empático, que esté al acceso de todas y todos. Ahora hasta hace poquito tuvimos una discusión en el Parlamento que yo creo avanzó en buena dirección respecto del uso de pantallas en las salas de clase, el uso de los celulares en particular para los niños en las salas de clase. Yo en el último Congreso del Futuro les preguntaba a los chicos si habían escuchado la palabra “brainrot” y me hablaban de los monitos que hablan en italiano. No sé si han visto –o si tienen hijos– lo que es el brainrot, pero el brainrot realmente es la podredumbre mental.
Y cómo perdemos capacidad también de… cómo la tecnología puede convertirse si no es bien utilizada en una amenaza que nos quite capacidad cognitiva respecto del mundo en el que vivimos. Entonces, acá tenemos que tomar decisiones de política pública que se basen en el desarrollo científico y tecnológico responsables, asegurar el bienestar de las personas, de la sociedad, del medio ambiente. Como lo hicimos, por ejemplo, con el Nirsevimab. Yo esto lo comentaba dado antes, pero se los comento a ustedes. Hace poquito una de las publicaciones más prestigiosas de medicina del mundo, que se llama The Lancet, publicó en su portada a América del Sur, donde Chile era una vacuna, una jeringa, y el resto de América Latina abrazaba a Chile.
Una imagen hermosa, porque en Chile en los últimos 2 años no ha muerto ningún niño producto del virus sincicial, gracias a una política pública, que fue la inoculación del Nirsevimab. Que noten ustedes que, al tomar la decisión, cuando estábamos en la discusión de si tomarla o no, son decisiones difíciles que implican algún riesgo. Porque comprar el Nirsevimab para hacerlo una política universal era más caro, en ese momento, que la política de vacunación posterior. Entonces, lo que nosotros hicimos fue una apuesta porque todo lo que se gastaba en después la reconversión en camas críticas, por ejemplo, era mucho más, pero sobre todo porque una vida, la vida de un niño vale mucho más. Valió la pena y terminó significando incluso un ahorro para el Estado.
Entonces, acá hay políticas públicas que, insisto, le cambian la vida para mejor a la gente. De eso se trata lo que estamos haciendo acá. De eso se trata esta Política Nacional de Desarrollo en Ciencia Cuántica, en Biotecnología. Para eso estamos trabajando y no se trata de este Gobierno, sino que se trata del Estado de Chile empujando la vanguardia de la ciencia desde América Latina. Muchísimas gracias a todos y a todas, un orgullo estar con ustedes acá.