S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, encabeza saludo a los miembros del Cuerpo Diplomático

S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, encabeza saludo a los miembros del Cuerpo Diplomático

Gabriel Boric Font 2026-02-17 1.499 palabras Original ↗ Audio ▶

Muy buenas tardes a todas y todos los presentes, al honorario Cuerpo Diplomático destinado en Chile para este encuentro, al nuncio apostólico Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal por sus palabras y buenos deseos para este año. Quisiera destacar el énfasis que Monseñor ha puesto en la preocupante situación internacional que enfrentamos comenzando este año 2026, con guerras en diferentes lugares del mundo, con masacres, con pérdida de vidas humanas, en particular la guerra en Ucrania, la situación de Venezuela y, por cierto –tal como lo comentamos en la reunión que tuve con el nuncio hace poquito– la apremiante situación que vive el pueblo cubano por el bloqueo que ha sido impuesto. Nosotros tuvimos una reunión y le pedimos, a través del nuncio, al Papa León XIV mediar para que este bloqueo asfixiante termine y que, a la vez, el régimen cubano dé muestras de apertura partiendo por la liberación de los presos políticos. Creemos, si es que hay buena voluntad, que siempre se pueden buscar alternativas para salir adelante pensando en el bienestar de los habitantes de carne y hueso, de la gente común y corriente. Si al final, por regla general, quienes están en política, los gobernantes o en cargos de poder, no son los que sufren, sino son la gente, son los niños, son las mujeres, son los trabajadores.

Así que ojalá podamos encontrar una salida a ésta como a todas las otras crisis que se han hecho mención acá. En el escenario actual de debilitamiento del multilateralismo, la diplomacia es un bien escaso, pero que sigue siendo insustituible. Por lo mismo es tremendamente valioso y por eso instancias como éstas que, de seguro, se repiten también en vuestros países de origen, tienen un significado especial. Porque cuando el uso de la fuerza, la coerción económica, la presión unilateral se tienden a normalizar y se espera que existan básicamente subordinación en vez de colaboración, la diplomacia es una herramienta no sólo de contención, de gestión de riesgos, sino también de preservación de paz, de un mundo más cohesionado, de un mundo más justo. Cuando la diplomacia y el multilateralismo se debilitan, gana terreno la imposición de la ley del más fuerte y pierden siempre los más débiles.

El sistema multilateral, los convenios de Ginebra, el derecho internacional, el sistema internacional de derechos humanos fueron creados después de grandes catástrofes para limitar el uso de la fuerza arbitraria y para evitar que los conflictos deriven en barbarie, como hemos visto en el caso de Gaza. Al mismo tiempo, el respeto por las reglas se pone a prueba especialmente cuando es incómodo. No podemos condenar únicamente las violaciones a los derechos humanos cuando las perpetran quienes son nuestros adversarios políticos o piensen distinto a nosotros. O sólo cuando nos conviene porque va a reportar algún rédito comunicacional de corto plazo. Los principios no pueden ser invocados selectivamente y Chile ha demostrado a lo largo de su historia democrática, no estar disponible para aquello.

Porque sin coherencia las reglas pierden legitimidad y sin legitimidad, vaciadas de sentido, se convierten en letra muerta. Por eso es importante a la hora de defender el derecho internacional, a la hora de defender los derechos humanos, no tener doble estándar, tener la misma vara y también preocuparse no solamente de lo que pasa afuera, sino también de las realidades que tenemos al interior de nuestras patrias. Reconocer la necesidad de mejorar y perfeccionar el sistema multilateral, especialmente cuando han transcurrido 80 años desde su creación y, por cierto, el mundo ya no es el mismo de 1945, es una cosa. Renunciar a un sistema basado en reglas es algo muy distinto. Chile está, por cierto, por la primera opción.

Hacer todas las reformas que sean necesarias para que los países nos sigamos entendiendo como iguales en un mundo donde la diversidad es un valor. Pero hay ciertos derechos inalienables a las personas por el solo hecho de ser tales que deben ser respetados en cualquier punto de la geografía de nuestra Tierra. Para los países pequeños y medianos como Chile, las reglas no son ideología ni retórica. Son posibilidades de respeto y de supervivencia. Nosotros no creemos que se deban resolver los conflictos y diferencias por medio del uso de la fuerza, sino a través del diálogo y de las reglas compartidas.

Cuando, en cambio, impera la ley del más fuerte, aunque sea una obviedad decirlo, vale la pena señalarlo explícitamente en estos tiempos, los países de menor influencia relativa quedan en una posición muy vulnerable. Por eso es importante que los países medianos, los países pequeños nos unamos también en la exigencia de un mundo basado en el respeto de reglas comunes. El respeto del derecho internacional amplía y no restringe el espacio de decisión autónoma de los pueblos, protege la soberanía efectiva y reduce el espacio para la arbitrariedad. Esta es una de las razones, además de la convicción y de nuestra historia como participantes originales del Sistema Multilateral surgido de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, por las que Chile defiende y va a defender siempre un orden internacional basado en reglas. Esto se expresa en diferentes dimensiones y una de las maneras en la que nuestra patria las hace carne y las manifiesta públicamente de cara al mundo es hoy con la candidatura que hemos presentado de la expresidenta Michelle Bachelet a Secretaria General de Naciones Unidas.

Esta candidatura, presentada en conjunto con los países hermanos de Brasil y México, se inscribe en esta convicción. No es un gesto simbólico, no es una apuesta identitaria. Es una afirmación de la necesidad de un liderazgo capaz de construir confianza, que ha demostrado su vocación de diálogo, su voluntad y en el ejercicio de su propia vida, su capacidad de tender puentes donde antes había abismos. La impecable trayectoria de Michelle Bachelet Jeria encarna la defensa del multilateralismo, la vigencia irrestricta de los derechos humanos en todo tiempo y lugar, la cooperación internacional. Ningún país se basta a sí mismo, ninguno.

Es importante que todos entendamos que cuando colaboramos somos mejores. Que cuando colaboramos el mundo tiene mayores posibilidades de surgir y de enfrentar temas que siguen siendo lacerantes para la humanidad como la pobreza, la desigualdad, el hambre, las barreras tecnológicas, la contaminación, las pandemias. Tenemos muchos desafíos. Pero la humanidad ha demostrado, una y otra vez, a lo largo de la historia, que colaborando se puede salir adelante. Y Michelle Bachelet es una persona que encarna justamente esa convicción.

En un mundo que enfrenta la crisis climática, las tensiones geopolíticas, los cambios acelerados en tecnología, apostar por el multilateralismo y por la vigencia de reglas mínimas comunes para todas las naciones es apostar por un futuro mejor. Es construir desde ya un futuro mejor. No queremos sencillamente volver a 1945, por supuesto, ¿quién querría volver al pasado? Queremos enfrentar el futuro con los desafíos de hoy, reformar el sistema de Naciones Unidas para sostener y dar proyección estratégica a la aspiración que expresara, en su momento, nuestro Premio Nobel, Gabriela Mistral cuando decía: “Yo sería feliz si vuestro noble esfuerzo por obtener los derechos humanos fuera adoptado con toda lealtad por todas las naciones del mundo. Este triunfo será el mayor entre los alcanzados en nuestra época”.

Y ese grito sigue hoy día vigente. Estimadas y estimados representantes del Cuerpo Diplomático acreditado en Chile, ha sido un honor trabajar durante estos 4 años con ustedes. Ahora cuando nos saludábamos, con muchos de ustedes hemos tenido visitas de sus respectivas autoridades a Chile o bien yo mismo o nuestro canciller o nuestra subsecretaria han estado en vuestros países. Con algunos de ustedes hemos firmado o actualizado tratados. Con algunos hemos abierto puertas en materia educacional, tecnológica, de intercambio cultural.

Chile, como una política de Estado, desde el expresidente Aylwin en adelante, una vez recuperada la democracia, ha optado por estar inserto en el mundo. Y hoy día hemos dicho con mucha fuerza que, tal como Chile necesita del mundo, el mundo también necesita Chile. Y creo que el trabajo serio, responsable, liderado por nuestro canciller Alberto van Klaveren y todo su equipo en Cancillería ha dado frutos durante estos 4 años. Y nuestro Gobierno ha sido un fiel continuador de la política de Estado de la República de Chile. Por lo tanto, como Presidente de la República, ya en la recta final del mandato que nos diera el pueblo de Chile de gobernar por 4 años, podemos terminar con la frente en alto, diciendo que Chile tiene amigos en todas partes, que Chile no tiene enemigos entre los países que pueblan el mundo, que Chile es un país que cree y defiende la cooperación, la colaboración, el respeto a los derechos humanos y el derecho internacional.

Y por eso a ustedes, estimados representantes de países de los más diversos lugares del mundo, les agradezco profundamente y les manifiesto nuestro orgullo de ser parte de esta comunidad internacional, pero también nuestro cariño y nuestra amistad. Muchísimas gracias a todas y a todos.

Fuente: Prensa Presidencia de la República · Publicado el 2026-02-17
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