Muy buenas tardes a todas y a todos los presentes, en particular a toda la tripulación del Sargento Aldea, a los representantes y trabajadores y trabajadoras de la Armada de Chile. Hemos hecho un recorrido tremendamente interesante que nos enorgullece por ASMAR y hemos asistido a una exposición detallada de la Operación Soberanía, que está en desarrollo desde el 16 de diciembre y a la que se incorporará, en unos minutos más, el Sargento Aldea, zarpando en este momento a Punta Arenas y de Punta Arenas a la Antártica. Cabe señalar que la Operación Soberanía es por los 80 años, se cumplen este año 80 años desde que Chile tomó soberanía de la Antártica. El Aldea es la mayor unidad de transporte de carga de la Armada de Chile. Va a transportar el material necesario para la construcción del nuevo muelle en Bahía Fildes y la recuperación de la pista en el aeródromo Teniente Marsh, a cargo del MOP.
Una de las cosas que me decía el comandante Oxley, que quiero invitar a quienes nos están escuchando a que dimensionen la importancia de la presencia de Chile en la Antártica. Nuestra Base Antártica está, y en particular la pista del Teniente Marsh, entre medio de las pistas de las bases de Rusia, por un lado, de China, de otro, y al frente de la base de Corea del Sur. Chile, Punta Arenas y la Armada de Chile son los operadores antárticos más importantes del mundo. Y, por lo tanto, hoy día lo que estamos haciendo con la Operación Soberanía es construir infraestructura que asienta, ratifica y profundiza la soberanía de Chile en el Continente Blanco con una visión de Estado de largo plazo. Esta es una inversión grande.
Hay quienes podrán decir: “Esto no es prioritario”. Como Presidente de la República, como Jefe de Estado, yo les digo que construir, pensando en el largo plazo de Chile, ratificando la soberanía de nuestra patria en un lugar tan estratégico geopolíticamente, como es la Antártica, es también prioritario. La Operación Soberanía se inició a mediados de diciembre con el zarpe desde Punta Arenas del Lientur, al que le siguieron el Janequeo y el Galvarino, y se incorpora ahora el Sargento Aldea para llevar hasta Bahía Fildes las grandes cargas de maquinaria y equipos. Las unidades de la Armada involucradas han trasladado ya cerca de 1.000 toneladas de material, en condiciones meteorológicas complejas, con tiempos acotados para realizar las operaciones y manteniendo los más altos estándares de seguridad sin accidentes significativos. Van a ser 8.900 este año y en total más de 15.000 toneladas las que tienen que llegar a la Antártica para poder llevar adelante las obras comprometidas.
Este nuevo muelle como la refacción del aeródromo son claves para la presencia chilena en el Continente Blanco y una garantía de continuidad de las labores científicas que realizamos con el INACH, el Instituto Nacional Antártico Chileno, con sede en Punta Arenas. Recordemos que desde la Antártica se está estudiando algo tan fundamental como los efectos de la crisis climática. Y respecto del proyecto Escotillón IV, me alegró mucho comprobar que el buque multipropósito en construcción, el Magallanes –que lo pueden ver atrás nuestro– marcha de acuerdo a lo presupuestado con un 99% de avance en la infraestructura gruesa, en la obra gruesa, y un 56% de avance en total. Su botadura debiera producirse a fines del 2026 y luego vienen las pruebas en el mar. Son procesos largos y por eso es importante abordarlas con mirada de Estado.
Debiera estar listo durante el año 2027, en el segundo semestre. Además del Magallanes, ASMAR Talcahuano ya comenzó la construcción de un segundo buque, que también pasamos a ver, que actualmente tiene un 6% de avance. ¿Por qué son importantes estos proyectos? Porque consolidan las capacidades locales en materia de construcción naval, soberanía logística y autonomía de operaciones. A casi un año del lanzamiento y la firma de la Política de Construcción Naval Continua, que hiciéramos acá en Talcahuano, con la construcción de nuevos buques multipropósitos para la Armada y una gobernanza moderna e integrada, estamos modernizando la flota, dinamizando la industria nacional y reforzando el papel del Estado como articulador de las capacidades tecnológicas e industriales.
La Política de Construcción Naval Continua, algo que desarrollamos en nuestro Gobierno con el almirante De La Maza, con la entonces ministra de Defensa, Maya Fernández, y hoy día lo continuamos con la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, con el comandante en jefe de la Armada, el almirante Cabrera, y que tiene que tener continuidad, insisto, porque es una política de Estado de largo plazo. Estamos pensando en grande. Construimos el primer rompehielos construido en Sudamérica. Estamos profundamente orgullosos de eso y estamos pensando en el largo plazo en construir nuestra escuadra acá en Chile. ¿Por qué no soñar en grande?
Y esto no es una iniciativa aislada, es parte de la Estrategia de Fortalecimiento de las Empresas de Defensa, con el propósito de que contribuyan de manera significativa al desarrollo del país. Eso incluye fortalecer su capacidad de innovación, de asociatividad, de colaboración, de eficiencia y transparencia. El camino que hemos iniciado en ASMAR hará posible que, a futuro, también ENAER y FAMAE puedan tomar iniciativas similares y además las diferentes instituciones de la defensa y el orden puedan colaborar entre ellas. Y la producción del material de defensa o parte importante de ella la hagamos en Chile, con capacidades nacionales. Eso es también soberanía.
Eso es vincular industria con defensa, es vincular a la academia con la ciencia, con la industria. Acá se está dando en Talcahuano –por eso estamos acá en Talcahuano– un fenómeno que creo es muy virtuoso, que genera empleo, que genera conocimiento, que genera valor agregado, que fortalece nuestra soberanía en los diferentes puntos del país. Por eso es algo de lo que todos, como chilenos y chilenas, debemos estar orgullosos e insisto, son de las cosas que tienen que tener continuidad y visión de largo plazo. También quiero destacar que la construcción naval es central en el Plan de Fortalecimiento de la Industria del Biobío. Hoy el equipo del Ministerio de Economía está trabajando de la mano del Gobierno Regional para asegurar los recursos que permitan que esta instancia de diálogo social público-privada tenga continuidad y que sea liderada desde la región.
Invito al gobernador Sergio Giacaman también a hacerse parte del Plan de Fortalecimiento Industrial. Sé que tienen ahí un diálogo permanente con el ministro Álvaro García, que espero sea fructífero. El desarrollo de la industria naval no sólo es un gran logro de nuestra ingeniería y de la capacidad industrial del país, sino una poderosa señal de la soberanía nacional y del orgullo nacional. Al mismo tiempo, con este tipo de iniciativas, sentamos las bases de un nuevo desarrollo industrial para el siglo XXI, recuperando nuestra industria en Chile, basado en el conocimiento, en la innovación, en el desarrollo tecnológico. La industria naval es un orgullo para Biobío, que también hay una relación público-privada importante con los astilleros en Valdivia, con la sede de ASMAR en Punta Arenas, con la expansión de los puertos que hemos hecho, por ejemplo, en Puerto Mardones en Punta Arenas.
Y que, en definitiva, se enmarca en una política que es integral y, vuelvo a repetir, de largo plazo. Este es un motor de desarrollo para Chile que debe mantenerse. Muchísimas gracias a quienes están presentes, en particular a la Armada de Chile y a ASMAR. Muchas gracias.