Muy buenas tardes a todas. Es una gran alegría, un orgullo estar con ustedes hoy acá en La Moneda, su casa, que se llena de sentido cuando vemos materializada una ley producto de tantos años de lucha que arrastran consigo, yo diría, muchas décadas, muchas décadas de invisibilización, muchas décadas de esfuerzo, muchas décadas de soledad donde ustedes –como bien decían– han sostenido Chile. Hoy, al promulgar la Ley de Chile Cuida, quiero reconocer a todas las personas, principalmente mujeres, que cuidan en el país. Que están en todas partes y muchas veces no se ven, pero ahí están y nos sostienen. A la madre que lleva su hijo con una discapacidad a su terapia, muchas veces incluso viajando horas.
A la mujer que está de punto fijo en su casa atendiendo a un familiar enfermo. A la abuela que cocina, que lava, que hace aseo, que cría a sus nietos para que las madres puedan salir a trabajar. A todas que hacen que Chile crezca y se desarrolle sepan –ustedes lo saben mejor que nadie, pero les digo a quienes no lo saben–sin ustedes el país no se mueve. ¿Se imaginan por un segundo que las mujeres que cuidan se fueran a huelga? Se para realmente el país.
Se paraliza el país. Yo creo que todavía hay muchos, principalmente hombres, que no dimensionan cómo cuidar es trabajar y cómo ese trabajo sostiene también el trabajo del resto. Y cómo cuando por cualquier motivo falla la red de cuidado, se desmorona o tiembla todo el sistema de la vida social. Cuando tenemos un niño o una niña chica y no hay con quién dejarlo en febrero porque la sala cuna o el jardín cerró y tengo que ir a trabajar. Cuando quiero algo tan sencillo como ir a la peluquería, ir al cine, descansar, pero la persona que requiere de mis cuidados, un adulto mayor, una persona con dependencia severa, no se toma vacaciones tampoco y me necesita ahí permanentemente, las necesita ahí permanentemente.
Cuando –como decía Antonia– las colaciones no se hacen solas, no las hace un fantasma. Qué interesante cómo muchas veces se asume y muchas veces los hombres asumen que eso va a estar. Una de las cosas que me decía mi compañera es que hay muchas tareas cotidianas del día a día que culturalmente los hombres no tenemos integradas y que si ellas no vieran esa logística sencillamente no se harían. Pero muchas veces los hombres sencillamente no las computamos y ahí hay un problema cultural de fondo. Por eso esta ley no es solamente un proyecto de ley.
Cuando alguien habla de batalla cultural o empieza a pelear contra los “ismos”, yo creo que lo importante acá es entender que esto es un cambio cultural. Si como decía la ministra de la Mujer, las políticas con perspectiva de género no son de pintar rosado las caletas o un proyecto de ley, como muchas veces ridiculizan. Esto es, el proyecto Chile Cuida, un proyecto con perspectiva de género porque reconoce el cuidado como trabajo y que el cuidado en Chile lo llevan en su espalda mayoritariamente las mujeres. Y que por ello merecen ser reconocidas, valoradas, pero además el trabajo socializado. No puede ser, no puede seguir siendo solamente individual.
Es un cambio cultural bien grande, bien grande. Por eso no nos conformemos –como bien decía la representante de las cuidadoras, Carolina– con la firma en el proyecto de ley, ahora viene la implementación, pero incluso más allá de la implementación viene la generación de conciencia de lo que significa el cuidado. Yo invito a todos quienes están viendo esto por las redes sociales –que ojalá también lo puedan ver en las noticias– que piensen en la historia de su vida familiar una escena de una mujer de su familia cuidando a alguien, ya sea un niño, ya sea una persona con alguna discapacidad, ya sea a una persona mayor. En este proceso, yo creo que todos nos tenemos que cuestionar porque para muchas mujeres esto era absolutamente natural, pero para los hombres era invisible. Hoy día pienso en perspectiva, hace –no sé– 25 años, me acuerdo una vez haber llegado a la casa de mi nona, mi nono llevaba 3 años postrado y llego un día domingo a la casa de mi nona y me encuentro a mi nona llorando.
Le pregunto, yo, adolescente, “¿Nona, ¿por qué llora?” Porque no pudo dar vuelta a mi nono en su cama por las escaras. No lo pudo dar vuelta, no se lo pudo ella. Porque estaba sola. Porque no lo veíamos, porque no veíamos esa labor de cuidado. Y estoy seguro que como esa escena de dos personas que ya no están, pero en todas las familias, independiente de la clase social, hay escenas silenciosas que están muy en la esquina de los recuerdos, pero que hablan de lo duro de los cuidados.
Entonces, reflexionemos mucho sobre qué es lo que significa esto y sobre cómo –permítanme decirlo– los hombres hemos delegado en las mujeres de manera cómoda, de manera quizás inconsciente, pero no por ello menos irresponsable, esta labor que es tremenda. Los cuidados sostienen a Chile y los cuidados no se toman vacaciones. Y por eso mis respetos eternos a todas las mujeres cuidadoras que han hecho posible esta ley y a quienes también, compañeras de Gobierno, a los equipos, también trabajaron por materializar. De verdad, esto es un orgullo y un avance muy significativo para Chile porque hoy estamos reconociendo el derecho a cuidado, a cuidar, a hacer cuidado, al autocuidado como una política que va más allá de este Gobierno. Y esta es una política de Estado que –como bien decía la ministra– tiene que trascender, tiene que ir más allá de la voluntad política de un gobierno y por eso su rol fiscalizador va a ser tremendamente importante.
Acá en el cuidado hay una pobreza escondida, como bien me dijo una mujer en Conchalí, que es la pobreza de tiempo. Al final, el tiempo propio es necesario también para ser feliz y muchas veces los cuidados terminan anulando la individualidad. Entonces, la pega que ustedes hacen es, muchas veces, a costa de las cuidadoras. ¿La hacen con cariño? Sí, la hacen con cariño.
Pero muchas veces el cariño no paga. Y por eso es importante no solamente el reconocimiento de los cuidados, la valoración de los cuidados, sino también la socialización de los cuidados. Que no sea una pega individual. Por eso los Centros Comunitarios de Cuidados que estamos inaugurando en todo Chile tienen un significado muy profundo, porque es dar un espacio de descanso, de respiro. Es un espacio pensado para las personas que cuidan.
El ganar tiempo en un trámite con la tarjeta de identificación de cuidadora y ojalá de cuidador también, ese ganar tiempo es también muy significativo. Cuando algunos dicen que es simbólico, qué insolente que es la ignorancia a veces. Qué insolente que es la ignorancia. Y quiero decirles que acá también en esto pensamos en la salud mental de las cuidadoras. Esa salud que muchas veces no se ve a simple vista, pero que está ahí.
Me encontraba con una de las personas damnificadas por estas lluvias tremendas en Maipú hace poco –donde fuimos con el alcalde a recorrer las viviendas– y me contaba que tenía un hijo con discapacidad hace mucho tiempo, que estaba sola, el marido la había abandonado, se había, bueno, desaparecido y que ella tenía depresión. Imagínense el dolor de esa depresión que no se ve, que muchas veces cuesta salir adelante y que también merece y tienen derecho a ser sanados o ser tratados. La salud mental importa, ¿quién cuida a quienes nos cuidan? Es una pregunta que se ha hecho sentir fuerte en la tramitación de esta ley y que no me cabe ninguna duda que va a también ser uno de los objetos de su implementación. La ley que promulgamos hoy consolida y da forma institucional al trabajo que hemos venido realizando estos años con Chile Cuida –como señaló la ministra Toro– y me quiero detener en dos grandes programas que ejemplifican esta labor.
Por un lado, se fortaleció de manera muy significativa la Red Local de Apoyos y Cuidados que llega directo a los hogares de las cuidadoras para darle espacios de descanso y que me imagino que muchas de las aquí presentes conocen. Pasamos de atender a 5.300 cuidadoras y a quienes son cuidadas por ellas en 2022 a más de 37.000 en el 2025. Y expandimos de 90 a 215 comunas. Hemos inaugurado 66 centros comunitarios en todo Chile y cuando termine nuestro Gobierno vamos a llegar a los 100 Centros Comunitarios de Cuidados en Arica, Petorca, Alto Biobío, San Gregorio, en todas las regiones de nuestro país y en muchas de las comunas de nuestro país. Ahora, hoy estamos celebrando la Ley de Chile Cuida, pero tenemos una gran tarea pendiente que está vinculada con esto también y que tenemos la posibilidad de sacar adelante, si es que existe voluntad política, que es la Ley de Sala Cuna.
Para terminar con la discriminación que sufren las madres, las mujeres para ingresar o para reinsertarse en el mundo laboral. Y acá yo creo que hay que ser bien claro porque esto no es en el aire. La UDI todas las semanas inventa una excusa para decir que no va a aprobar Sala Cuna. Y se los decimos claramente: La UDI está impidiendo aprobar Sala Cuna para las mujeres de Chile. ¿Y saben lo que dicen en privado?
Esto es lo más indignante: Que no quieren darle un logro al Gobierno. Esto no se trata de un logro al Gobierno, esto se trata de un derecho, de dignidad para las mujeres de nuestra patria, que no pueden seguir esperando. Y les digo a los señores de la UDI –todos los voceros, además, son hombres en esto–: sáquense ustedes la foto si quieren, que firme el nuevo gobierno el proyecto aprobado, pero aprobémoslo la primera semana de marzo, no sigamos esperando. En materia de pensiones, por ejemplo, también estábamos de acuerdo que era necesario hacer una reforma. Y ninguna parte de los que tramitamos este proyecto de ley con mucha dificultad, con mucha gente en contra, pero con el pueblo de Chile a favor porque querían que las pensiones subieran ahora, cada uno no logró todo lo que quiso, pero llegamos a un acuerdo sensato que benefició a los chilenos y chilenas.
Hoy día el consenso técnico respecto a Sala Cuna existe. Sólo falta voluntad política, dejen de trabar la pelota. Sé que queda mucho por hacer. Sé que muchas sienten con toda razón que no tienen el apoyo que se necesita, pero estamos avanzando en la dirección correcta. Esta ley es un triunfo de las mujeres cuidadoras de Chile, en recuerdo también a todas las que ya no están.
Esta ley es un paso importante en un cambio cultural donde toda la sociedad tiene que asumir que los cuidados son una corresponsabilidad, que no tienen que depender sólo de las mujeres y que los cuidados sostienen la economía de nuestra patria, sostienen la vida de nuestra patria. Por eso, yo les agradezco infinitamente, estamos orgullosos de estar promulgando esta ley y vamos a estar juntos, de aquí en adelante desde donde sea que nos toque estar para asegurar su implementación y seguir avanzando en esta dirección. Muchísimas gracias a todas y a todos.