Qué distinta es esta nueva visita a Licantén después de la última vez que vine, donde también había salido el sol, pero con el sol se dejaba ver el barro, se dejaban ver las casas golpeadas, algunas tremendamente dañadas, todos los accesorios, los artículos eléctricos, muchos inutilizados. Me acuerdo de una familia que estaba haciendo un asado de tira, en su casa inundada. ¿Eran ustedes? Miren, me dieron un pedacito asado de tira. Me acuerdo de casas desfiguradas y me acuerdo también de la impotencia, de la incredulidad y, por cierto, de la desconfianza.
Porque cuando pasa algo así y vienen representantes del Estado a decirles “vamos a trabajar con ustedes”, muchas veces cuesta. Cuesta porque el esfuerzo con el que han construido sus sueños, sus familias, sus hogares, que se vea de un momento a otro afectado por un desastre natural es muy duro. Si bien siempre en Chile sabemos que nos vamos a poner de pie sea como sea en el mismo momento, quizás cuesta verlo. Y como ustedes saben, nos quedan sólo dos semanas de Gobierno. Sólo dos semanas y en estas dos semanas estamos llenísimos, llenísimos de actividades, tengo una pega muy intensa.
Pero hace un par de semanas me escribe una ministra, Javiera Toro –que creo que está aquí presente– que fue la ministra a quien le encargué en esa oportunidad hacerse cargo de la coordinación de lo que habían sido los desastres naturales del año 2023 y me dijo: “Presidente, estoy en Licantén y vale la pena que venga porque hemos cumplido, porque hemos cumplido y porque la gente está orgullosa y porque la gente está agradecida"”. Yo les digo: ustedes nada tienen que agradecernos porque sólo con nuestro trabajo cumplimos. Pero pucha qué es lindo ver cuando la política hace su parte, cuando la función pública en conjunto con la sociedad civil, con el sector privado, nos unimos todos y sacamos adelante tareas que son difíciles. Cuando promesas que vienen de hace tanto tiempo –como bien relataba el alcalde– se cumplen, se vuelven materialidad, como es el caso de este hospital. Me acuerdo de esas palabras improvisadas en la Villa San Antonio, en la plaza de la Villa San Antonio.
Creo que fue sobre un banco incluso. Me decían que era poco presidencial. ¿Qué importa? Lo que importa es estar con la gente en los momentos más duros. Hoy día, ahora sí, desde esta instalación presidencial, les puedo decir, queridas y queridos habitantes de Licantén, que estamos cumpliendo.
Que estamos cumpliendo y que estoy orgulloso de aquello, principalmente por la alegría que veo en ustedes. Porque cuando recorrimos la zona afectada por las lluvias del invierno del 2023, vimos de cerca junto con ustedes el impacto de las lluvias, del agua, del barro. Estuvimos trabajando en monitorear, en llegar rápido, en llegar con la ayuda eficiente. Y ese invierno comprometimos un hospital en la comuna, porque recorrimos el hospital antiguo. Me acuerdo que pasamos y creo que estábamos con usted, ministra Aguilera, ¿o no?
En esa en esa oportunidad, usted había venido antes. Usted había venido el día antes, pero me acuerdo que estuvimos con diferentes autoridades y recorriendo el hospital que estaba destruido. Pero que estaba destruido por las lluvias, pero ya estaba viejito. La verdad de antes. Y requería hace mucho tiempo un cambio que diera cuenta también del cambio que había tenido Licantén.
Me alegra poder decirles que el nuevo hospital va a tener 16 consultas médicas abiertas, un pabellón de cirugía menor, sala de rayos X, box de urgencias, sillones de atención dental. Una inversión de más de 34.000 millones de pesos y que, sin lugar a dudas, va a ir creciendo con el tiempo. Porque algo que señala el alcalde que es una demanda muy sentida de las comunidades es, por ejemplo, el tener un centro de diálisis. Para que haya un centro de diálisis tenemos que avanzar pasito a pasito y acá estamos un paso más cerca, alcalde, para llegar hacia allá. Déjenme contarles también de que hoy día 9 de cada 10 habitantes de Licantén son usuarios y usuarias de FONASA, del sector público.
Hoy día me saludaba una niña por ahí y me decía: “gracias, Presidente, porque tuve una enfermedad –no recuerdo cuál– una cirugía de apendicitis y me salió gratis por el Copago Cero”. Todos van a tener atención 100% gratuita en el futuro hospital, tal como la tienen ya en todos los centros de salud del Estado, gracias justamente a la política del Copago Cero. Porque tengo la convicción de que la salud es un derecho y no un negocio. Y que no importa donde vivan, tienen derecho a una salud oportuna y de calidad. Por eso hoy en Chile la salud pública es gratuita y por eso hemos logrado acortar de manera histórica las cifras de las listas de espera para consulta de especialidad e intervenciones quirúrgicas.
Y en eso valoro muchísimo la pega que ha hecho la ministra Ximena Aguilera porque ha sido un gran, gran, gran trabajo. Además, está el gobernador por ahí, creo haberlo visto o no. Pero estábamos recién con el gobernador. Hemos sumado dos nuevas ambulancias para la región. Hemos repuesto vehículos de Carabineros.
Hemos comprado una ambulancia 4x4 para Licantén, lo que también va a beneficiar a los habitantes de las localidades cercanas y una nueva ambulancia para Talca. Ahora, en este tiempo no podemos olvidar que los ríos siempre recuperan su memoria, tienen una memoria histórica y por eso una de las cosas que a mí me sorprendió no fue aquí, sino que fue, si mal no recuerdo, en Putaendo, donde una persona me decía: "mire, yo me vine de Alto Hospicio a vivir acá y yo sabía que no podía construir acá, pero me arriesgué y mi casa se la llevó el río”. Por eso es importante que cuando se construya, se construya en lugares que efectivamente están habilitados. Por eso la ministra Maisa Rojas, permítanme hacer una pequeña reflexión, decía algo que es muy cierto y que vale la pena reflexionar de cara a lo que viene. Se ha hablado mucho de la permisología, de lo que cuesta construir grandes proyectos de inversión en Chile.
Algo de eso es cierto y por eso nosotros presentamos una ley para racionalizar los permisos sectoriales, pero son justamente también los permisos y, por lo tanto, la fiscalización lo permite que en Chile con los terremotos no se caigan los edificios. Son justamente esos permisos los que permiten, los que generan que no tengamos intoxicaciones masivas por comida. Son esos permisos los que permiten que diferentes tipos de virus que entran permanentemente a través de alimentos perecibles, no entren a Chile. Entonces, seamos cuidadosos, esto es un mensaje también para los que ocupan esto de consigna, seamos cuidadosos con cómo tomamos las cosas. Las cosas no son blanco y negro.
No se trata de eliminar todos los permisos, se trata de volverlos racionales. Y en este tiempo hemos trabajado por tomar medidas que nos permitan evitar que vuelvan a ocurrir inundaciones como las que inhabilitaron el Hospital de Licantén y eso significa también poner límites, exigir que la autoridad exija. Por eso el hospital que se va a construir acá va a ser, les aseguro, de gran calidad. Hace poco estuve en Rapa Nui entregando unas casas y donde uno de los dolores de las familias es que les habían entregado casas hace 7 años y las casas se les habían llovido enteras, porque no habían cumplido con los requisitos que se tenían. Hemos visto lo que ha pasado en el Hospital de Antofagasta, por ejemplo, donde también ha habido problemas de esas características.
No les quepa duda de que se van a hacer todos, todos, se van a cumplir todos los requisitos para que este hospital sea de primera calidad. Pero, además, hemos determinado cuáles son las acciones más efectivas para prevenir los desbordes del río y así no malgastar recursos. Es lo que se ha hecho en el río Mataquito, tarea que el gobierno que viene tendrá el deber de continuar. Además, hemos avanzado a buen ritmo en trabajos de reconstrucción, de recuperación productiva, de conectividad en las distintas zonas afectadas por las lluvias del 2023 en la Región del Maule. (Hemos) realizado obras de conservación de caletas pesqueras, el encauzamiento de ríos y esteros, la reposición y reconstrucción de defensas fluviales, la reconstrucción de más de 1.000 km de camino –con la ministra Jessica López, hemos estado recorriendo varios de ellos– y 19 puentes dañados entre otros.
Entonces, hoy día, ya en las postrimerías de nuestro Gobierno, quiero advertir algo. Se vuelve muy fácil para quienes han sido oposición durante mucho tiempo decir que se ha hecho todo mal. Eso es absolutamente falso. Eso es absolutamente falso y, sino que vengan a preguntarle acá a la gente de Licantén. Quiero decirles, además con mucha claridad que acá hay un proceso de reconstrucción y que este proceso de reconstrucción, producto de estas lluvias impresionantes que tuvimos en 2023, se ha llevado adelante con éxito gracias al trabajo de servidores públicos.
Servidores públicos que muchos de ellos, la gran mayoría de ellos no son de confianza política. Son gente que hace carrera en Vialidad, en el Serviu, en los Servicios de Salud, que merecen todo nuestro respeto, todo nuestro respeto y vamos a exigir que se les respete también. Quiero decirles que las y los campesinos que fueron afectados por el agua el 2023, constituimos una Mesa de la cuenca del río Mataquito, con la participación de autoridades de Gobierno y municipios, con agricultores, con regantes para recoger oportunamente las necesidades de la zona y proteger a las comunidades y los suelos agrícolas. Así con trabajo colectivo es como mejor podemos reconstruir, prepararnos y prevenir de emergencia. Ya se entregaron los subsidios habitacionales requeridos para la reconstrucción y reparación de casas que fueron destruidas o dañadas en el Maule producto de estas lluvias y en los próximos días comienza la construcción de viviendas definitivas para quienes perdieron sus casas.
¿Por qué digo todo esto? Porque las reconstrucciones son tremendamente difíciles, son un desafío para el que Chile tiene que estar mejor preparado. Hoy recibía –y lo pueden ver en mis redes sociales– el video de la señora Rosita desde Punta de Parra. Punta de Parra, que queda en la comuna de Tomé, donde nos agradecía porque ya se estaba construyendo su vivienda definitiva. Pero hay algunos que prefieren la cuña fácil y que dicen: "no se está haciendo nada en reconstrucción".
Acá los trabajos son complejos e involucran a mucha gente. No nos faltemos al respeto, no busquemos la peor versión del otro. Si gobernar un país tiene muchas dificultades, pero sobre todo se hace en colectivo. Se hace en colectivo y son muchos y muchas los que se esfuerzan para sacar día a día adelante proyectos como este, como el de este futuro hospital que no me cabe ninguna duda le va a mejorar la calidad de vida a la gente de Licantén. En los próximos días, esta semana, me embarco a uno de los últimos viajes que tendré como Presidente de la República a la Isla de Juan Fernández.
¿Y saben a qué? A ver in situ los avances de la construcción de la escuela de Juan Fernández que fue arrasada en el tsunami del año 2010. Una deuda que había con los estudiantes de un lugar lejano, pero que siguen siendo chilenos y que se merecen nuestro respeto. Lo mismo con el colegio de Monte Patria en la Región de Coquimbo por el terremoto que hubo en la zona del año 2015. Entonces, lo que quiero transmitirles con esto es que estas son tareas de Estado.
A nosotros nos ha tocado continuar algunas que sufrieron tragedias que sufrieron en gobiernos anteriores, a los gobiernos que vienen les tocará seguir con reconstrucciones que comenzaron durante nuestro Gobierno por tragedias que sucedieron acá. Pero lo importante no es quién se saca la foto, porque seguramente el Hospital de Licantén, tal como hoy día ponemos la primera piedra, será inaugurado por otro presidente o presidenta. Y está bien que así sea, porque trabajamos por Chile, no por nosotros. Y como está encarpado este lugar y, por lo tanto, hay una temperatura agradable, me voy a dar un gusto, que es que estamos en Licantén y como lo mencionaba el alcalde, Licantén es la tierra de uno de los poetas más grandes de la historia de Chile, desgraciadamente no tan reconocido, pero que es el poeta volcánico de nuestra patria. Me gustaría terminar esta intervención y, por lo tanto, despedirme de ustedes con una selección que no es tan corta, pero no es el poema entero, de uno de mis poemas favoritos de Pablo de Rokha que fue escrito hace 101 años, pero que permítanmelo dedicárselo a las niñas, a las mujeres de Licantén y, también, a mi compañera: Niña de las historias melancólicas, niña, niña de las novelas, niña de las tonadas tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia en el agua de otoño de la cara perdida y en los serios cabellos goteados de dramas.
Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente como la eternidad encima de los muertos, recuerdo que viniste y has existido siempre, mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres, toda la especie humana se lamenta en tus huesos. Llenas la tierra entera, como un viento rodante, y tus cabellos huelen a tonada oceánica, naranjo de los pueblos terrosos y joviales, tienes la soledad llena de soledades, y tu corazón tiene la forma de una lágrima. Semejante a un rebaño de nubes, arrastrando la cola inmensa y turbia de lo desconocido, tu alma enorme rebasa tus huesos y tus cantos, y es lo mismo que un viento terrible y milenario encadenado a una matita de suspiros. Te pareces a esas cántaras populares, tan graciosas y tan modestas de costumbres; tu aristocracia inmóvil huele a yuyos rurales, muchacha del país –muchacha de Chile– florecida de velámenes, y la greda morena, triste de aves azules. Eres la permanencia de las cosas profundas y la amada geografía llenando el Occidente; tus labios y tus pechos son un panal de angustia, y tu vientre maduro es un racimo de uvas colgado del parrón colosal de la muerte.
Ay, amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga, cariñosa, lo mismo que el pan del hombre pobre; naciste tú llorando y sollozó la vida; yo te comparo a una cadena de fatigas hecha para amarrar estrellas en desorden. Pablo de Rokha con ustedes. Un abrazo muy, muy grande. Muchas gracias a todos y a todas.