Muchísimas gracias, querida CUT, queridos compañeros y compañeras. Tu palabra, José Manuel, que tiene esa cadencia campesina y de fuerza, que viene de la tierra, que es convocante, de verdad, me motiva. Y me motiva mucho –como bien decían ustedes–, me alegra, me enorgullece que uno de los últimos actos que tengo la oportunidad de realizar en estos 4 años de mandato, sea aquí en la CUT. Porque no siento que seamos extraños en la CUT. No estamos viniendo para sacarnos la última foto con los trabajadores.
Hemos estado aquí desde no el inicio del Gobierno, no desde cuando éramos diputados o parlamentarios, desde las luchas sociales, en mi caso desde que llegué a Santiago el año 2004 o 2005. Nos veníamos a refugiar acá, teníamos reuniones acá, teníamos peleas acá, partíamos las marchas acá, guardábamos las banderas acá y, por lo tanto, hicimos también velorios acá, congresos de partido acá. Por eso estar hoy día acá en la CUT con los representantes de las y los trabajadores y trabajadoras es, para mí, de verdad, un orgullo. Porque da cuenta de que cuando uno llega al Gobierno hay un riesgo muy grande, que es olvidarnos de dónde venimos. Y que llegue lo que Laura Rodríguez –diputada humanista de comienzo de los 90–, llamaba “el mal de altura”.
Ustedes juzgarán, pero yo espero que nosotros hayamos logrado combatir ese mal. Hay algo que decía recién José Manuel, que se los quiero asegurar desde ya. Nosotros estamos terminando una pega que duró 4 años, pero tenemos una vocación que es permanente, que no depende de un cargo ni de un sueldo. Que tiene que ver con la convicción de la justicia, de la democracia, de la dignidad, de los derechos humanos y que para que todos esos principios se hagan carne y vayamos avanzando en ellos se requiere organización. Son colectivos.
Acá nadie se salva solo. Por eso no es que vayamos a dejar solos o no dejar solos a los trabajadores, somos parte de los trabajadores. Y somos parte de las luchas sociales que ustedes han venido empujando desde larga data. Me acaban de regalar un libro precioso donde se habla desde los inicios del Movimiento Obrero en Chile. Pasando por Recabarren, Teresa Flores, por cierto, Clotario Blest, Manuel Bustos, Mireya Baltra, toda esa tradición.
Toda esa tradición de lucha que se replica no es de Santiago, se replica en todas las regiones, en todas las regiones del país. Siempre que voy a una región del país me encuentro con algún gremio de la salud, con alguien que anda con una carpeta de la CUT, orgulloso, con una bandera. Es algo que tenemos que no sólo cuidar, no conformarnos –como bien decía usted– también expandir. Porque tenemos un problema, tenemos un problema que es un desafío. Como bien decía usted, presidente, en Chile no hay 7 millones y medio de ricos, pero hay 7 millones y medio de personas que optaron legítimamente por una alternativa que lidera la ultraderecha.
Y eso en democracia es legítimo. Qué bueno que se diga con tanta claridad, porque tontear al electorado es la mejor manera de ir camino directo el precipicio. Acá la pregunta es cómo convencemos de nuevo, cómo volvemos a ser mayoría, cómo las propuestas que hacemos se encarnan también en las actitudes que tenemos y no son sólo discursos. Yo, en ese sentido, estoy orgulloso de lo que hemos avanzado como Gobierno, pero sé que es insuficiente, porque la política tiene una característica: cuando uno llega a un lugar inmediatamente se pone una meta superior y, por lo tanto, somos inconformistas. Yo no quiero ni espero y, de hecho, me incomoda cuando nos rodeamos de gente que solamente adula.
Necesitamos ser críticos. Necesitamos que alguien nos diga: “Oiga, compañero, hay que enderezar el rumbo. Hay que meter más presión”. Hay una cosa que es muy importante de nuestro Gobierno. Yo tuve una entrevista hace un tiempo donde un panelista de derecha me decía algo así como: “Ustedes tuvieron la suerte que no tuvieron movilizaciones, tuvieron la suerte que no tuvo el gobierno anterior de que no tuvieron movilizaciones”.
Y yo le dije: “¿Sabe qué? Eso no es suerte. Eso es gobernabilidad”. La gobernabilidad se logra con diálogo, se logra conversando y se logra que cuando hay diferencias –bien lo sabe David, con algunos moretones incluso– se contesta el teléfono pues, se llama directo y nos sentamos a conversar. Y se plantean las diferencias de manera dura si es necesario, porque no jugamos el mismo rol, estamos en roles distintos.
Y si tenemos complicidad es porque esa complicidad no es que somos militantes de un mismo partido, porque no necesariamente lo somos. No es porque nos conocemos de antes, es porque hemos ido encontrando unión en las ideas y hemos cumplido con los compromisos que hemos adquirido solemnemente con los trabajadores y trabajadoras. Por eso que me alegra tanto que esté Jeannette acá, porque Jeannette desde el minuto uno se la jugó 100% porque eso que nos habíamos comprometido lo hiciéramos. Por cierto, Giorgio, digno sucesor, que ha estado también ahí en la pega, sacando adelante todos los proyectos. Antes como subsecretario.
A nuestro subsecretario de Previsión Social, muchas gracias también por toda la pega que hizo. Bueno, es todo un equipo. Pero quiero decirles que esto no era obvio, las cosas que salieron en materia laboral no eran obvias. Ustedes se acuerdan, yo siempre lo menciono, pero cuando Camila presentó el proyecto de las 40 Horas se burlaron, la derecha se burló. Siempre me acuerdo que decían que Alexis Sánchez no iba a poder tirar el penal porque habían llegado las 40 horas.
O que, no sé, el conductor de un avión o alguien que estaba combatiendo un incendio iba a decir: “¿Sabe qué? Cumplí las 40 horas, me tengo que ir”. Lo ridiculizaron y presentaron una propuesta alternativa que no tenía nada que ver de flexibilidad. Y cuando llegamos al gobierno nos propusimos sacarlo, pero para sacarlo había que tener diálogo. Y ahí Jeannette condujo un diálogo, donde también nos ayudó la OIT en su momento, con empleadores y con trabajadores.
El sueldo mínimo cuando llegamos a estaba en 350 lucas, 350.000 pesos. Hoy día está en 539.000 pesos. Es el aumento del salario mínimo más grande que ha habido en un periodo presidencial. Y es, en términos reales, porque además los salarios llevan más de 30 meses ganándole a la inflación y hoy día vamos a terminar el Gobierno con una inflación bajo el 3%. Que es una de las cosas que aqueja y acogota a las familias, cómo los precios se terminan comiendo sus sueldos.
Bien lo saben los compañeros en Argentina. Entonces, cuando logramos sacar adelante estas iniciativas, cuando uno llega al Gobierno no viene solamente a administrar, viene a empujar una idea, una visión de sociedad. Las 40 horas, por ejemplo, y lo decíamos siempre que íbamos a actos, no se trata solamente de reducción de la jornada laboral. ¿Se acuerdan que había un diputado del Partido Republicano que decía: “¿Para qué quieren salir antes?”. Sino que se trata de una visión de sociedad, que es más profunda, que tiene que ver con la cohesión social.
La sociedad gana desde nuestro punto de vista, desde nuestra manera de entender el mundo, cuando tenemos –y esto ya lo decía desde Marx– más tiempo libre. Porque el tiempo libre, el reivindicar el tiempo libre es súper importante, porque ahí está la familia, ahí están los deportes, ahí está el compañerismo, ahí está el juntarse en el bar de la esquina, en el boliche, en generar comunidad. Siempre lo decimos con el ministro Montes cuando inauguramos nuevas casas, que cumplimos la meta de las 260 mil viviendas, les decimos: “Vecinos y vecinas, los barrios organizados son barrios más seguros, cuiden sus espacios comunes”. Y cuando hay una reducción de la jornada laboral, trasunta también en todo eso. Los convenios de la OIT también que aprobamos fueron, por cierto, importantes y, además, bueno, el Convenio 190, la Ley Karin, igualamos las pensiones.
El tema de la Reforma de Pensiones, ¿cuánta gente nos dijo? Algunos declarados justamente progresistas: “Que sabe qué, tiren la toalla”. Y ahí estaba Jeannette, ahí estaba Marcel y ahí estábamos tantos, empujando porque no íbamos a tirar la toalla. Y había algunos que nos decían que nos estamos vendiendo, porque estamos cediendo a algunas de las cosas. Pucha, sí la cuestión es avanzar.
Y hoy día no se imaginan cómo se me hincha el pecho cuando ayer una señora de 90 años, que tiene los ojos vidriosos –las personas de mucha edad tienen los ojos vidriosos– y cuando te mira a los ojos, mirar a una persona de 90 años es muy emocionante, pero me dice: “Gracias, mijito. Gracias, mijito por la pensión”. O la Deuda Histórica de los profesores que también son trabajadores, ¿para qué decirlo? Tremendamente importante. Además, en la Reforma Previsional no es solamente un aumento de lucas, sino que también va una cuestión de principio.
Es cierto, no logramos todo lo que queríamos, así es la política. Éramos minoría parlamentaria y logramos avanzar, pero logramos cuestiones que son importantes. Se incluyó dentro la Reforma Previsional el Seguro Social. Teníamos un sistema previsional que era exclusivamente individualista. “Rásquese con sus propias uñas”.
La expresidenta Bachelet, por cierto, había creado el Pilar Solidario. Pero en lo que respectaba a la cotización, “rásquese con sus propias uñas”. Hoy día logramos poner un componente social, que no me cabe ninguna duda que, en la medida en que consigamos ser mayoría, también va a ir creciendo con el tiempo. Logramos también que se vaya reduciendo la brecha entre hombres y mujeres. Porque a las mujeres, ¿qué les dicen?
“No, usted tiene lagunas”. ¿Qué estaba haciendo en esa laguna? ¿Ustedes creen que estaban en la playa? Estaban trabajando pues. Estaban trabajando porque cuidar es trabajar.
Y eso se vincula con la Ley de Cuidados, Chile Cuida. Entonces, lo que les estoy diciendo es que el ejercicio político de nuestro Gobierno no es una lista de supermercado donde uno hace check. Todas las políticas públicas que estoy mencionando están vinculadas la una con la otra. Visiones de desarrollo y de recuperación industrial: el Plan Industrial del Biobío, el Plan Naval de Construcción Continua para poder construir y recuperar industria en Chile. Lo que estamos haciendo, por primera vez, desde la Nacionalización del Cobre, que el Estado entre y asuma un rol protagónico en la explotación de nuestros recursos naturales.
Que eso generó mucha resistencia, mucha resistencia. La Estrategia Nacional del Litio implica que el Estado es propietario y va a ser el principal explotador de los salares estratégicos. Que eso le va a dar mucha riqueza a Chile. Pero no es sólo eso, sino también se protege el medio ambiente y además se crea el Instituto de Tecnologías Limpias, porque queremos no solamente sacar minerales y venderlos, queremos crear conocimiento acá. Queremos crear tecnología acá, queremos capacitar, que los trabajadores sean chilenos.
Si no necesitamos traer sólo a gente de afuera. Si acá hay mucha capacidad. Exactamente, el Convenio 176 también. Entonces, quiero insistir con este tema. Cuando uno está en el Gobierno en los programas muchas veces te hacen como conteo de cuánto se cumplió y cumplió un 36%.
Pero hay una cosa que está detrás de eso, que quienes estamos en política tenemos que reivindicar, que es que hay una ideología. Hay una manera de entender la sociedad, qué es lo que está en disputa en una democracia. Sí en las elecciones no se elige solamente por el carisma de la persona, por la trayectoria personal, se eligen visiones de sociedad. Y creo que, en nuestro Gobierno, en las políticas públicas que impulsamos, fuimos coherentes con la visión de sociedad que tenemos. E incorporamos temas que quizás no estaban en un momento como prioritarios en el programa.
Bien lo decía también el presidente de la CUT: seguridad. El pueblo quiere estar seguro porque cuando hay una sensación de inseguridad, también se limita el ejercicio de otros derechos básicos. Por eso yo me alegro mucho –y lo encuentro como un logro de este Gobierno– que estemos terminando con una reducción en un 20% del nivel de homicidios en Chile y que eso significa que volvimos a los niveles de antes de la pandemia. Y vamos a seguir bajando porque hemos hecho bien la pega en esa materia. Entonces, de lo que se trata al final del día es cómo construimos una sociedad más cohesionada y ahí los sindicatos, las centrales cumplen un rol fundamental.
Por eso era importante cumplir con la Ramal. Y pucha que costó, pucha que costó. Y sí, es cierto, fue más tarde lo que nos hubiese gustado. Diferentes coyunturas, mucho temor dentro del mismo Gobierno. ¿Cierto?
No ustedes. A veces nos decían: “No le digan Ramal, díganle multinivel. No. Y lo incluimos en la Cuenta Pública, estamos cumpliendo y logramos avanzar. ¿Y qué significa que hayamos avanzado y se haya votado?
Me lo decía Giorgio, entrando acá: es que el próximo gobierno no lo puede retirar. Y se tiene que discutir y va a ser difícil, va a tomar tiempo. Pero nuestros representantes en el Parlamento tienen que defenderlo. Tienen que defenderlo porque hoy día el alcance de la negociación colectiva en Chile es muy bajo. La sindicalización es baja y el alcance de la negociación colectiva es muy baja.
Y esto es lo mismo que está pasando, piénsenlo, a nivel geopolítico. Cuando el grande negocia uno a uno con el pequeño, gana el grande. Siempre. Ahora, evidentemente lo ideal es hacer converger los intereses, que ganemos los dos. Pero para eso las fuerzas tienen que estar equiparadas.
De eso se trata el final del día la Negociación Ramal. Podemos discutir todos los detalles. ¿Quiénes son los que negocian? ¿Cuáles son las ramas? ¿Qué pasa con las pymes?
Por supuesto. Pero no aceptamos en esto y no hay que aceptar discursos agoreros, catastrofistas, discursos que no permiten el debate. En buena hora dimos un primer paso con la Negociación Ramal y se está discutiendo hoy día en el Congreso y se va a seguir discutiendo durante los próximos 4 años. Y hay cosas en las que desgraciadamente no se pudo avanzar como nos hubiese gustado. Siempre los motivos son por diferentes causas, pero en Sala Cuna avanzamos en algo que era muy importante, en la Modernización Parvularia, porque las salas cunas no son guarderías.
Las salas cunas son espacios de educación, donde hay profesionales, técnicos de la educación, que realizan un trabajo que es tremendamente importante. Y hecho eso teníamos que avanzar en Sala Cuna para Chile. Llegamos a acuerdo, todos movieron sus posiciones como corresponde para poder llegar a un acuerdo. Pero la derecha obstruyó, obstruyó y no dejó que esto se votara. Pese a que teníamos acuerdo técnico.
Lo mismo pasó con el CAE, con el FES: había acuerdo técnico. Pero decidieron que no se votara. Pequeñeces, decían: “No queremos darle un triunfo al Gobierno”. Y miren, noten, por favor, la inconsistencia del discurso. Porque decían también respecto a Sala Cuna: “no, es que los números no están claros y puede ser mucho gasto fiscal”.
Pero la propuesta que tienen es que lo pague todo el Estado. Esa es la propuesta que tienen. Entonces, desgraciadamente, al no salir ahora donde teníamos un acuerdo técnico con las mayorías, se va a retroceder mucho, pero vamos a seguir dando la pelea desde donde quiera que estemos. No sólo por la Sala Cuna, no sólo por un proyecto de ley en específico, sino por los derechos de las y los trabajadores que –como bien decía el presidente de la CUT– son los que mueven Chile. Porque, compañero presidente –qué honor poder decirnos “compañeros presidentes”, a mí de verdad me emociona que ocupemos esa vieja y querida palabra– son los trabajadores los que producen el valor.
Y esa vieja conciencia tiene que traducirse también en nuevas formas. Porque hay nuevas formas de trabajo, hay nuevas tecnologías, hay nuevas formas de relacionarse en sociedad y no basta con seguir hablándonos solamente entre a quienes ya estamos convencidos, tenemos que ir más allá. Ese es el desafío que tenemos en el futuro, pero ese desafío se va a cumplir sobre lo construido, sin olvidar lo construido, porque nunca se parte de cero. Y por eso, por ejemplo, ese cambio de bandera es bonito, es importante, porque es un reconocimiento también a quienes estaban antes. Yo hoy día estoy ad portas de terminar la Presidencia de la República, muy consciente que somos parte de una gran historia de luchas sociales, que con nosotros no empiezan ni terminan.
Y mientras dure nuestra existencia vamos a seguir siendo parte de esta posta larga. Muchísimas gracias a todos y a todas, un honor estar con ustedes acá.