S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, participa del acto de conmemoración del Día Internacional de la Mujer

S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, participa del acto de conmemoración del Día Internacional de la Mujer

Gabriel Boric Font 2026-03-08 2.494 palabras Original ↗ Audio ▶

Muy buenos días a todas. Han sido días de grandes emociones en lo público y en lo íntimo. Hoy es tremendamente potente reunirnos con ustedes. Estaba pensando en cómo el inicio de la pandemia, el 2020, como que la sociedad terminó por un rato con las marchas del 8M. La importancia que han tenido las movilizaciones del 8M y no solamente las del 8M, sino las movilizaciones, la organización histórica de las mujeres en cambios tectónicos, en la manera en que nos relacionamos en la sociedad.

Y esos cambios muchas veces son difíciles. Me voy a referir a eso. Pero quiero decirles que estamos acá para recordar la lucha incansable que han dado muchas y muchísimas mujeres. Ustedes, por cierto, compañeras, por nada más y nada menos que ser tratadas con justicia, con dignidad, con equidad, sin violencia, en todos los ámbitos de la vida. Por eso es importante recordar que este es un día de conmemoración, de conmemoración, porque se recuerda, además, una masacre de mujeres que estaban luchando por sus derechos.

Por eso, cuando uno mira al pasado, al pasado reciente y recordamos cómo conmemorábamos, pero no conmemorábamos, sino que se nos había instruido celebrar el Día de la Mujer con un chocolate, una flor –que no están mal los chocolates y las flores, si nadie está en contra de los chocolates y las flores– pero vaciando de sentido la potencia de este día y las luchas acumuladas que significan este día. Muchas gracias, ministra Antonia Orellana, por tu trabajo incansable frente al Ministerio de la Mujer, por las paciencias recíprocas, por todas las rabias que pasaste, por cómo empujaste contra cielo, mar y tierra, y contra muchas injusticias, contra mucha violencia, por cierto, la agenda de las mujeres de Chile. De verdad, Antonia, mis respetos. También a las subsecretarias que te acompañaron hoy día, a todo tu equipo, vi por ahí a la “Pelo”. A todas las mujeres trabajadoras del Ministerio de la Mujer, de Sernameg, muchas gracias.

Muchas gracias, Savka, por el coraje de dar este testimonio. Me contaba Antonia, no es que venga ahora lo del 8M acá en el escenario de La Moneda, sino que ha acompañado a la ministra, a las juntas de vecinos, ha estado en la calle dando este testimonio que es doloroso. Que habla de un dolor y compartir ese dolor para que la sociedad pueda sanar es tremendamente generoso. Muchísimas gracias, Savka. Muchas gracias, Princesa Alba, no sé si está por ahí todavía, ahí estás, Princesa.

Muchas gracias, compañera, por tu música, por tu cariño, a toda tu banda, a esta potencia de mujeres acá en el escenario. Y por tus hermosas palabras, tu discurso impecable. Así que, tiene futuro ahí también. Los tiempos van cambiando con vertiginosidad. Me acuerdo cuando la expresidenta Bachelet –a quien también le mando un gran abrazo– presentó su primer gabinete paritario –porque nosotros no fuimos los primeros, fue la expresidenta Bachelet– hubo toda una discusión y fue muy mal recibido el hecho que sea paritario.

Salvo, por cierto, por las mujeres; los hombres, por la mitad de la sociedad. Y después la presión, los varones de los partidos tuvieron finalmente que cambiar eso. Y yo quiero también mencionar hoy día a las ministras que nos acompañan, porque han hecho una tremenda pega también con mucho, mucho esfuerzo, mucha convicción. Están aquí con nosotros Camila Vallejo, ministra vocera, siempre poniendo el pecho a las balas. Muchas, muchas gracias, compañera.

Está Javiera Toro, que también hizo una tremenda, tremenda pega en Bienes Nacionales y, después, en Desarrollo Social, que ha llevado parte importante de la agenda de la mujer, en particular con Chile Cuida, junto con la ministra Antonia Orellana. Está Macarena Lobos, la mujer con más paciencia del mundo, que lidia con el Parlamento. Paciencia y éxito, además. Adriana Delpiano, ministra de Defensa. Muchísimas gracias también por la tremenda pega, por la generosidad de asumir.

Recuerdo también a Maya Fernández, que estuvo también antes de ti. Muchas, muchas gracias. Vi por ahí a Ximena Aguilera, tremenda, tremenda ministra. Gracias a ella, hoy día en Chile no mueren niños menores de un año por el virus sincicial. También recuerdo, por cierto, a Begoña Yarza, que también fue la primera ministra de Salud.

Muchas gracias, Jessica López, ministra del MOP, que trepa por Chile, que además responde con firmeza cuando hay que responder. Me gusta, tremenda actitud. Ignacia Fernández, en el campo, la mujer de Agricultura. Maisa Rojas, científica, en Medio Ambiente, cuidando a Chile, cuidándonos a nosotros. Muchas, muchas gracias por tu pega, Maisa.

También a Caro Arredondo, la mencionaban por ahí. Muchísimas gracias, Carolina. A ti, por también la tremenda pega que has hecho. Veo a la ex-ministra, por ahí estaba Aisén Etcheverry, que también nos acompañó como ministra de Ciencias. Pienso en Julieta Brodsky, en Alexandra Benado que fue nuestra primera ministra de Deportes.

Y perdón si me falta... ¿Dónde está Aurora? Aurora Williams y Marcela Hernando al comienzo. Ayer nos acompañó Aurora, muchas gracias también. Tremenda, tremenda, tremenda ministra.

No sé si ahora, porque estoy viendo si me falta alguien, creo que no. Pero... Ah, claro. Compañera Jeannette Jara. Estaba pensando en las actuales, pero...

Respeto gigante a Jeannette. A Antonia Urrejola también, que nos acompañó en su momento. Y, por cierto, a Carolina Tohá, que le tocó rudo. Siempre es difícil nombrar, porque a veces falta... Estoy muy ciego, no alcanzo a ver los carteles al fondo.

A Izkia, por cierto, a Izkia, gracias por acompañarnos. Bueno, y a través de ellas, a todas ustedes. Y acá, ustedes de alguna manera son representativas a nivel también nacional del movimiento de mujeres, a las organizaciones de la sociedad civil, a quienes día a día bregan con su lucha por correr los límites de lo posible y vaya que lo han hecho. Sé que cada una de ustedes, al empujar políticas de equidad de género, no lo hacen por lograr un check, una lista de criterios por cumplir, sino con una profunda convicción de que puede y debe Chile ser mejor para las mujeres y, por lo tanto, para nuestra patria. Y con eso es inevitable recordar –la ministra Orellana lo dice siempre y es tremendamente importante– que estamos construyendo sobre hombros de gigantes.

Porque las mujeres a lo largo del tiempo desde, no sé, pienso en Mercedes Marín Solar, en Inés de Suárez, pienso en Isabel Allende, pienso en Teresa Flores, pienso en Gladys Marín, pienso en Violeta Parra, pienso en Inés Enríquez, en Elena Caffarena, en María Rozas, en Julieta Kirkwood, tantas, tantas, tantas mujeres, sería imposible nombrarlas a todas que han empujado la lucha de las mujeres a lo largo de la historia de Chile. A Fresia, Tegualda y Guacolda también, por cierto. Y, bueno, son infinitas, son infinitas, pero quiero decirles que, en el fondo, cada generación va avanzando. Creo que sería torpe e injusto de mi parte, hoy día hacer un recorrido por los logros del Gobierno, que hemos avanzado en materia de equidad de género. Creo que la Ministra Orellana ha abordado gran parte de eso.

Yo me quiero referir brevemente y valorar la aprobación de la Ley de Aborto en la Comisión de Salud, porque está avanzando. Está ahí Daniella Cicardini, también, que ha estado empujándolo tremendamente. Y me atrevo, en un 8 de marzo a hablarles brevemente a los hombres. Quiero que nos detengamos un momento, parar de la vorágine de cómo gira el mundo y detenernos a pensar. Y cómo, durante mucho tiempo y generaciones, nos parecía o nos parece normal algunas situaciones que no están bien.

Porque, al final del día, hay algunos que dicen, cuando, me acuerdo, en el 2018, decían: “¿Por qué yo no...? Compañeros, si ustedes son feministas, nosotros no somos machistas”, cuestiones de esas características. Como que la agenda del movimiento de mujeres fuera una agenda contra los hombres. Y eso no es así, pero algunos lo sienten así, porque, al final del día, el que avance el movimiento de mujeres, el que avance la equidad de género, implica perder privilegios. Perder privilegios que son conscientes o inconscientes y que, muchas veces, están naturalizados.

Por eso, cuando algunos hablan de batalla cultural, hay un sentido profundo en la idea de batalla cultural. Todos estos cambios no son meramente políticas públicas. Son cambios profundos en la cultura, en la cultura de un país, en el espíritu de un pueblo. Que se expresan tanto a nivel colectivo como también a nivel individual, en la intimidad. Y por eso quiero hablarles a los hombres y que pensemos en nuestro fuero íntimo, ¿cómo es posible que, durante tanto tiempo, nos pareciera normal decir que nuestra mamá o nuestra esposa no trabaja?

Porque cuidar es trabajar y cuidar es un tremendo, tremendo trabajo. Lo veo hoy día. Hicimos la Ley de Conciliación Laboral. Y hoy día, también, en el servicio público, bajo ciertas condiciones, se puede pedir teletrabajo. Yo lo veo con mi compañera, que está también por aquí, con Violeta.

Ahí está, Paula. Cómo hay gente que piensa que el teletrabajo es una suerte como de trabajar menos. Pero cuando se teletrabaja y se está cuidando a la vez –yo veo a Paula y me imagino que esta es la historia de muchas mujeres– como que tiene que trabajar hasta las 12 de la noche, teniendo que estar conectada y trabajando todo el día, pero cuidando. Y, además, después de la jornada laboral, seguir trabajando porque no pudo hacer todo lo que debía hacer. Cuidar es trabajar y una mujer me dijo –nunca me olvido, que es tremendamente potente– “yo soy pobre de tiempo.

Pobreza de tiempo, tiempo para hacer lo que una quiera”. Pero porque está cuidando. Las cuidadoras siempre se definen. Ayer me decía una mujer: “yo estoy 24/7 con mi hijo, con mi hijo que tiene parálisis”. ¿Y cuándo estás contigo?

Por eso es tan importante Chile Cuida. Y por eso es tan injusto y tan absurdo y es una batalla cultural el pensar, uno, que los hombres no podemos cuidar o que los hombres tenemos las manos crespas para cuidar. Tenemos que avanzar en corresponsabilidad. Pero, además, esta idea absurda de que mi mujer no trabaja. Pucha qué han trabajado.

Han sostenido este país. Nos parecía normal, y a algunos les sigue pareciendo normal, las brechas salariales en el trabajo. Por la misma pega, diferentes sueldos. Porque no hay ninguna justificación. Y estaba absolutamente naturalizado.

Nos parecía, y sigue pareciendo normal y chistoso, el comentario desubicado sobre el cuerpo de una mujer. Sigue pareciendo normal en algunos sectores. Afortunadamente, yo creo que se ha avanzado, pero todavía falta, el toqueteo al pasar. Me lo contaban también, por ejemplo, en el deporte, cómo eso estaba absolutamente naturalizado. Pero no sólo en el deporte, en el trabajo, en el metro.

Ustedes lo saben mucho mejor que yo. Cómo nos parecía normal entre los hombres el silencio frente al abuso sexual que había cometido un amigo. Un silencio que estaba en nuestros grupos de amigos, muchas veces, a lo largo de la historia, totalmente naturalizado. Que a veces, alguno lo contaba con una suerte de logro y, después, con un poco de vergüenza, pero igual cundía el silencio. Y ahí hay un problema, compañeros.

Estoy hablándoles a los hombres. Y son cuestiones que tenemos que romper. Porque no tenemos que esperar que las mujeres sean... Porque en los 8M pasa algo –perdonen que desvaríe– pero pasa algo donde los hombres dan un paso atrás y todos valoran la lucha de las mujeres. Pero el 8M implica recordarnos que los hombres también tenemos que cambiar.

Sí esto tiene que equilibrarse. No deleguemos, no se trata de delegar sólo en su lucha los cambios que hay que hacer en la sociedad. Porque sí, las mujeres son protagonistas. Me imagino que se acuerdan del aliado que marchaba con el cartel y que, después, tenía casos de violencia, etc. Pero nosotros también tenemos mucha pega.

El avance en la equidad de género no es sólo una tarea de mujeres. Eso es lo que me interesa transmitir. Cómo se normaliza y uno lo puede ver. Piensen en sus sobremesas de domingo en la familia o el final del carrete, los más jóvenes. ¿Quiénes se levantan de la sobremesa el domingo a retirar la losa y a limpiar?

Siguen siendo las mujeres, generalmente. Incluso hombres que pretendemos haber avanzado en la deconstrucción, de repente parece como una suerte de inercia. Pero si nos detenemos y abrimos los ojos en ese momento, en la casa el domingo, en el almuerzo familiar, ¿quién está levantando la mesa y quién está lavando? ¿Por qué no te levantaste tú? Yo.

Es algo que tenemos que los hombres cuestionarnos. ¿Por qué naturalizamos durante tanto tiempo que haya actividades que “no son para” mujeres? El fútbol, por ejemplo. Las Fuerzas Armadas y de Orden, lo decía la ministra Orellana acá: qué orgullo tener generalas de Carabineros acá con nosotros, que han hecho una tremenda, tremenda pega. Las conductoras del Transantiago, que están por ahí.

Presidenta de la Corte Suprema, ¿quién lo hubiese dicho? Trabajadoras mineras, tremendo, tremendo trabajo. Las trabajadoras de la construcción. Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, aquí presente, tremendo trabajo ha hecho a cargo de la Universidad de Chile. ¿Y por qué no decirlo?

Secretaria General de la ONU. Apoyaremos todo Chile, me imagino. ¿Cómo naturalizamos que un conocido, un amigo, un compañero de trabajo no pagara la pensión? Y era normal. ¿Se acuerdan, a propósito de lo que decía Savka, de esos mensajes que empezaron a circular cuando decía, “en serio me vas a...

–a ver cómo decirlo delicadamente– …perjudicar –la palabra no era perjudicar–, reteniéndome el 10%”? Yo que no te he pagado la pensión en no sé cuánto tiempo, ¿me vas a perjudicar? Eres una…”? Es muy impresionante porque lo que da cuenta de eso es lo naturalizado que teníamos, que tenemos todavía el privilegio. Y esos privilegios hay que ir desterrándolos.

Hoy día cuando miles de mujeres se manifiesten a lo largo de Chile, que también sea una interpelación hacia nosotros, hacia nuestras conciencias, hacia nuestra intimidad. En cómo nos relacionamos en la casa con nuestra pareja, cómo nos relacionamos con nuestra madre, con nuestra abuela. Si es que estamos delegando el cuidado sólo porque somos hombres, si es que estamos cumpliendo corresponsablemente, equitativamente con las tareas del hogar, cómo estamos tratando en el cotidiano, no solamente a las personas que son más cercanas, sino a las mujeres con las que nos encontramos en el metro, cómo te sientas en el metro, incluso. Todas esas cosas creo que es tremendamente importante que los hombres también nos cuestionemos y que, en esta lucha por la equidad de género, por los derechos de la mujer, implica renunciar, ceder, perder privilegios que injustamente hemos tenido durante mucho tiempo. Y esa también es nuestra tarea.

Muchísimas gracias a ustedes por todo lo que han hecho por Chile y por el mundo. Mis respetos.

Fuente: Prensa Presidencia de la República · Publicado el 2026-03-08
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