S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, encabeza el acto de cumplimiento del Plan de Emergencia Habitacional a nivel nacional

S.E. el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, encabeza el acto de cumplimiento del Plan de Emergencia Habitacional a nivel nacional

Gabriel Boric Font 2026-03-09 3.172 palabras Original ↗

Hay un libro que no sé si conocen, pero que a mí me sorprendió mucho porque es realmente precioso y si no lo conocen se lo recomiendo, que se llama “Comité de Allegados”. Es un poemario hecho por Melisa Hernández, que recoge la experiencia de los comités de vivienda, de los comités de allegados. Hay un poema que dice: “Soñamos que en los quioscos vendían álbumes que contaban nuestra historia, que los niños coleccionaban láminas de nuestras caras”. Y lo encuentro muy bonito porque habla del proceso del protagonismo que tiene la organización social en la vivienda y me voy a referir a eso. Estoy muy, muy, muy contento, muy contento porque podemos decir con satisfacción, con orgullo que hemos cumplido con uno de nuestros principales compromisos de campaña, con los dirigentes y dirigentas sociales en el Parque La Castrina, en San Joaquín, que es el Plan de Emergencia Habitacional.

Muchos nos dijeron que no se podía, como nos dijeron que no se podía la Reforma Previsional, como nos dijeron que no se podía el Copago Cero, como nos dijeron que era imposible las 40 Horas. Al final, de eso se trata la política, de empujar los límites de los que algunos dicen que es posible. Y para poder empujar esos límites, no se puede hacer sólo desde la política profesional. Sí la política, al final del día, no es patrimonio de quienes estamos en este palacio, de quienes están en el Congreso o en los círculos de poder. La política, cuando funciona, cuando tiene sentido, es cuando se juntan los mundos.

Cuando efectivamente está sustentada en organización social. Eso es algo que el ministro Carlos Montes, siempre, siempre tuvo muy claro. Nos dijeron que no se podía y lo logramos. Me acuerdo que cuando decíamos la meta de 260 mil viviendas, había incluso una portada de diario diciendo que era una meta muy ambiciosa. Hoy día dicen otra cosa, pero lo logramos y es bueno sentirse orgulloso de eso.

Por eso yo valoro muchísimo a los equipos, a los Servius, a todos los Servius Regionales, a todos los trabajadores y trabajadoras del Ministerio de Vivienda. Y, por cierto, quiero reconocer, como se ha hecho acá, a Carlos Montes. A Carlos Montes, compañero, es un orgullo haber trabajado contigo. Mañoso, mañoso. No se imaginan.

Pero se requiere esa experiencia, esa maña para sacar las cosas adelante. Para ser un sobreviviente en muchos sentidos. Un sobreviviente de la dictadura en toda la dimensión de su palabra. Un sobreviviente de los avatares de la política. Tiene, seguro, muchas experiencias en todos sus años de parlamentario, pero solamente en estos años de ministro, pucha qué le tocó duro.

Lo acusaron de muchas cosas, muchas veces con infamia, lo acusaron constitucionalmente. Había muchos que querían botarlo y es uno de los pocos ministros que estuvo los 4 años, los 4 años enteros, íntegros, conmigo. Y con un empuje, una convicción que esta no era una tarea personal, esto yo sé que el ministro no lo veía como una cuestión de orgullo personal, sino un compromiso, una vocación pública, una vocación colectiva que iba mucho más allá de lo que pudieran decir de él. Y por eso soportó todo esto. Un sobreviviente de los avatares de la vida.

No puedo sino pensar en su hija Javiera –con Gloria– que partió injustamente, demasiado rápidamente durante este periodo y que aun así en esos mismos días, en los mismos días en que Javiera partió, con el ministro teníamos reuniones ahí para enfrentar las críticas, para sacar adelante proyectos, para destrabar temas, discusiones al interior del mismo Gobierno, discusiones presupuestarias, cuántas. O sea, el nivel de resiliencia y de fuerza de Carlos Montes y de Gloria. Tuve la oportunidad y la alegría de poder ir a comer un día en la noche a su casa, y me regalaron –que lo tengo en mi casa hoy día en el departamento– este cuadro de la época de Allende que es precioso, que dice que “la felicidad de Chile comienza por sus niños”. Y Montes ya no es un niño, pero no ha perdido ese espíritu juguetón, pese a que ahora se formalizó y quiso leer su discurso y tiene muy claro que ahí, ahí es donde tiene que estar nuestra pega. Yo estoy muy, muy, muy agradecido de ti, Carlos, de tu familia, pero no solamente por la pega que existe en el Ministerio de Vivienda, sino también por lo que generosamente nos has enseñado.

Y porque Carlos significa algo que yo creo que es importante en política. Siempre se habla de la continuidad del Estado, pero la continuidad en política de los proyectos políticos es súper importante, porque cada generación no se inventa de cero. Carlos debe tener 79 años, al ojo, más o menos, 79 años. Yo tengo 40 recién cumplidos. Hoy día hay generaciones más jóvenes que están en política.

Y en los dirigentes pasa lo mismo y lo conversábamos recién. Se requiere esa transmisión de la experiencia a través de las generaciones para que haya conciencia de que las luchas históricas, los avances que se han logrado –lo veíamos ayer en el Día de la Mujer, en la marcha también– son producto de años, de años de empuje, que nadie les ha regalado nada, que ha sido gracias a la organización social. No es gracias a la benevolencia ni a la caridad que se logran avances y mayor dignidad. Por eso yo también quiero destacar el rol de los comités de vivienda y de sus dirigentes, principalmente dirigentas, principalmente mujeres que realizan un tremendo trabajo, un tremendo, tremendo trabajo, la gran mayoría de las veces no remunerado, para sacar adelante durante años con mucha paciencia, paciencia ante el Estado y a veces paciencia ante los propios miembros del comité, que seguro que es difícil. Y que sin ellos esto sería absolutamente imposible.

Y qué alegría me da saber que hay una nueva generación de dirigentes porque eso significa que hay continuidad de la historia, de la historia en grande, de la historia que importa. No solamente las efemérides, no solamente los nombres de los que aparecemos circunstancialmente en los titulares o ante la prensa, sino la historia del pueblo. Y eso yo creo que ustedes, compañeros y compañeras, y me atrevo a decirles compañeros y compañeras, lo representan de una manera muy prístina. Y qué lindo ver que la USACH, una universidad estatal –siguiendo lo que se hacía en la época de la Unidad Popular con el rector Kirberg– está también formando estos dirigentes y ver el orgullo con el que una dirigenta de La Pincoya menciona sus estudios hoy día en la universidad, yo creo que es tremenda, tremendamente valioso. Ahí hay un valor que cuesta significar.

Yo me acuerdo que debe haber sido el mismo 2022 hubo una marcha, si no me equivoco eran pobladores de La Pintana que venían durante mucho tiempo. ¿Tú estabas en la marcha esa vez? Mira, ahí hay una persona que estaba en esa marcha. Que venían mucho tiempo demandando su solución habitacional. Y yo, contra toda recomendación, salí a conversar con la gente de la marcha, con un megáfono y salimos a conversar y dialogamos con los dirigentes y después con la gente que estaba ahí.

Porque yo entendía que esa marcha que se estaba haciendo en protesta –y nosotros éramos Gobierno, el Estado y, por lo tanto, teníamos que hacernos responsables, éramos la contraparte– no era necesariamente en contra, sino que era exigiéndonos, exigiéndonos cumplir. La hubo también afuera de mi casa, eso no se ha contado tanto, de comités de viviendas. Con el ministro Montes nos juntamos en el ministerio con dirigentes y dirigentas a nivel nacional. Entonces, yo quiero hacer una reflexión sobre esto. Hoy día hay algunos analistas políticos, algunos dirigentes políticos de la derecha que dicen que este Gobierno no tuvo protestas porque los que organizaban las protestas están en La Moneda.

No entienden nada. El otro día salió un alegato de dirigentes de la UDI pidiéndome aclarar mis palabras porque yo había llamado –en un acto en la Universidad de Chile– a recuperar la Fech, porque el movimiento estudiantil ha tenido años difíciles desde antes de este Gobierno. Llamaba a recuperar la Fech. Y les voy a aclarar mis palabras. Yo creo en la organización social.

Creo que la política no es patrimonio exclusivo de las élites. Estoy convencido que los avances que se han logrado a lo largo de la historia y a lo largo de la historia de Chile, que hay un recuerdo ardiente en las actuales familias chilenas de cómo han mejorado sus condiciones de vida, ha sido gracias a su organización. Entonces, esto no se trata de que yo esté llamando a protestas contra el próximo Gobierno. No, no estoy llamando a eso. Estoy llamando a que siempre en cualquier gobierno, incluido en éste, en los que vengan, siempre hay que tener organización social.

Y los comités de viviendas lo representan de una manera tremendamente lucia. Entonces, yo a lo que los insto es que –tal como lo hicieron en nuestro Gobierno– estén organizados, y la manera y la forma en que hemos gobernado no es reprimiendo, no es cooptando, sino es dialogando, dialogando con las organizaciones sociales. Por cierto, todas estas cosas son multicausales, pero yo estoy convencido que una de las características de nuestro Gobierno y de la gobernabilidad que hemos ofrecido a Chile durante estos 4 años es producto del diálogo social. Piensen en el sueldo mínimo, en las 40 horas que se hizo con los trabajadores, con los empleadores, dialogando en conjunto con las pymes; el Plan de Emergencia Habitacional; incluso con los estudiantes en algunas dificultades que existían. Eso es una forma de entender la política y yo la reivindico, la reivindico porque no me olvido de dónde venimos.

Dicho esto, quiero señalar que la vivienda es un problema social que ha estado presente a lo largo de nuestra historia y alcanzar un techo digno para desarrollar los proyectos de vida ha sido el sueño de generaciones de chilenos y chilenas. Y, muchas veces, ese sueño dura demasiados años. Me acuerdo de haber entregado una casa en San Javier, donde estaba la madre con su hijo –madre soltera, que había logrado que con la Ley Papito Corazón finalmente le paguen la pensión– y que me decía –estaba con su hijo de 17 años– “Yo empecé a pelear por la vivienda antes de que lo tuviera”. Incluso esos plazos, generalmente es menos. Pero es mucho tiempo y ese tiempo hemos logrado reducirlo.

Hace poco entregamos unas casas con el ministro, ¿dónde fue? ¿Una de las últimas en que fuimos juntos? En el Maule, donde habían sido viviendas industrializadas y ahí felicito también a las empresas por la modernización que han tenido, por el diálogo. La Cámara Chilena de la Construcción es de las organizaciones de empresas más dialogantes con las que yo tuve la oportunidad de conversar. Y lo digo explícitamente, a diferencia de la CPC, por ejemplo.

Y tenían una silla azul los de la Cámara de la Construcción, una silla azul donde te invitaban a dialogar, que lo encontraba muy, muy valioso. Y hubo diferencias, por cierto. Pero se logró sacar adelante. Y estas personas del Maule se habían demorado dos años y la construcción de la casa menos de 1 año. Entonces, acá se ha avanzado mucho y estemos orgullosos de eso.

Ahora la política de vivienda –como bien decía el ministro– tiene que entenderse como una política de Estado. Esto no es solamente el logro de un gobierno. Había algunos parlamentarios que, para tratar de desacreditar esto y decir que no cumplimos, decían: “Claro, eso porque el gobierno anterior les entregó más de 100 mil viviendas en construcción”. 118 mil es el número exacto. Ellos decían más de 100 mil, yo les digo exactamente el número, 118 mil viviendas en construcción nos entregó el gobierno del expresidente Piñera.

Y está muy bien, porque nosotros le vamos a entregar al futuro gobierno del presidente Kast 179 mil viviendas, de las cuales hay 111 mil en ejecución y hoy hay 68 mil que ya tienen subsidio y terreno. Las 118 mil a las que me refería antes son la suma de las dos también. O sea, estamos entregando muchas más de las que nos entregó el gobierno anterior y qué bueno porque Chile avanza. Yo me voy a alegrar si el futuro presidente puede superar las 260 mil viviendas entregadas, me voy a alegrar genuinamente porque esto no se trata de una competencia entre partidos. Se trata del sueño, de la alegría de familias, de personas que no están para la tontera de la pelea política o la pelea de egos, sino que están luchando por dignidad, por la casa propia, por tener un lugar seguro, por dejar de estar allegado, por tener derecho a la privacidad.

¿Se acuerdan de “El Chacotero Sentimental”, de una escena? Hasta esas cosas, que es tan importante. Y por eso hay que entender esto como una política de Estado. Entonces, mientras algunos tratan de desacreditar la cifra, yo les digo, espero que les vaya bien. Sinceramente.

Pero no sólo entregamos techo y vivienda digna. Y ahí que realmente el estándar es muy distinto de lo que había. Siempre se recuerda las “casas Chubi”, “las casas Copeva”, pero más allá de esas casas en Bajos de Mena, ha habido una evolución de la vivienda social, no solamente en nuestro Gobierno, esto no es exclusivo de nuestro Gobierno, es política de Estado, que ha ido mejorando, tanto la calidad de la vivienda construida como la amplitud de la vivienda y las posibilidades también de ampliación futura. Mira, exactamente. Sí, dormitorios que para niños TEA, efectivamente.

O sea, casas inclusivas, nosotros siempre que entregábamos viviendas, siempre que íbamos entregábamos a una familia y también una familia de una persona con silla de rueda, una persona que tenía justamente, por ejemplo, TEA y lo agradecían mucho. Además, se ha avanzado –esto también es muy importante– porque algunos hablan de las operaciones sitio, de agarrar gente y sacarla a la periferia. No, señor. Tenemos que generar integración social. Si uno de los dolores, uno de los problemas de Chile es su segregación.

Yo no podía creer –o sea, no podía creer, no porque esperara otra cosa, sino porque no me lo imaginaba– cuando llegué a Santiago a los 18 años, subirse en el metro y subirse en Los Leones y bajarse en esa época, si mal no recuerdo, una de las estaciones terminales era La Cisterna y eran mundos distintos. Mundos distintos en una misma ciudad. La cantidad de metros cuadrados de áreas verdes que existen hoy día en el sector sur de Santiago respecto al sector oriente sigue siendo demasiado diferente. ¿Y por qué? ¿Por qué?

No hay ninguna justificación para esas cosas. Tenemos que generar mayor integración social porque alguien que viva –y no voy a mencionar comunas porque como bien decía la compañera de La Pincoya no hay que estigmatizar–pero cualquier persona que viva en cualquier parte tiene el derecho a la misma dignidad, al mismo tiempo libre, a los mismos espacios públicos. Y eso es algo que quiero destacar ahora. Que acá no solamente se han entregado viviendas, sino que se han entregado espacios comunitarios. Pienso, por ejemplo, en La Platina, donde no solamente la sede de la junta de vecinos, sino espacios públicos.

Y una de las políticas que hemos tenido, en conjunto con Vivienda, con el MOP, con Bienes Nacionales es la recuperación de espacios públicos. Está aquí el alcalde de San Ramón y el alcalde de San Ramón me dijo un día que en su comuna –durante nuestro Gobierno y a propósito del Plan Calles Sin Violencia– que se habían arreglado del orden de 20 espacios públicos en la comuna, de diferente magnitud. Y las vecinas, las vecinas de ese sector, de esa plaza donde estábamos, decían que hoy día ese sector era más seguro. Que ese sector era más seguro. Entonces, lo que les quiero transmitir es que la política pública es integral y responde una visión de sociedad.

Que hayamos logrado disminuir en un 20% los homicidios en Chile, tiene que ver con el fortalecimiento de las policías, con el fortalecimiento de la investigación y, también, con la recuperación de espacios públicos. También con el fomento a la cultura y al deporte en los barrios. Son políticas integrales y que expresan la visión de un gobierno progresista. De un gobierno, yo lo digo orgullosamente, que es una alianza entre la izquierda y la centroizquierda, pero que trabaja para todos los chilenos y chilenas, sin importar su color político. Nosotros estamos terminando nuestro Gobierno y quiero decirles que he recorrido todo Chile, las 16 regiones.

En todas ellas hemos entregado viviendas de diferente tipo, con pertinencia territorial, desde Rapa Nui, Timaukel, Primavera, hasta La Pintana, San Javier, Puente Alto, Copiapó. En todas partes, en los lugares rurales, en el 97% de las comunas se han construido viviendas, de las 350 de Chile. Y eso es un logro muy importante porque significa que el Estado –como bien conversábamos– está en todas partes. Y ahí –como bien decía– el Ministerio de Bienes Nacionales ha jugado un rol bien importante. Quiero reconocer a la exministra Javiera Toro, ex ministra de Bienes Nacionales y a Francisco Figueroa, porque han jugado un rol muy importante en eso.

También a las Fuerzas Armadas, porque hemos recuperado en conjunto terrenos para la construcción de vivienda. En Recoleta, el Regimiento Buin, por ejemplo, en el sector norte del Regimiento Buin se están construyendo viviendas. Entonces, hay una visión de la sociedad entera en que se entiende que la vivienda, que el barrio es parte de la construcción de una sociedad y para que una sociedad esté en paz se requiere cohesión social. Creo y tengo la convicción que una forma de gobernar es que se dialogue justamente con esos actores que muchas veces son críticos y tienen razón de serlo. Sí nosotros somos los representantes del Estado y el Estado muchas veces falla.

Y por eso esa organización sirve para mejorar, hay que ajustar el rumbo, no hay que ponerse siempre a la defensiva cuando uno se pone en este podio. Tenemos que saber escuchar para ajustar el rumbo, para ir mejor. Y que ojalá esos aprendizajes se transmitan, independiente de los cambios de color político, de quien ocupe temporalmente el Estado. Yo, a todos ustedes, a todos los chilenos y chilenas, en particular a las familias que hoy día están en su casa propia, les quiero agradecer por la paciencia, también por el cariño, por la emoción compartida. A todos los trabajadores y trabajadoras, a las empresas que hicieron bien su pega, a los trabajadores y trabajadoras del Ministerio de Vivienda, a los trabajadores y trabajadoras de la construcción que son los que pusieron esas casas en su sitio y a los dirigentes y dirigentas principalmente de los comités, muchas, muchas gracias.

Ha sido un honor trabajar con ustedes estos 4 años.

Fuente: Prensa Presidencia de la República · Publicado el 2026-03-09
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