Muchas gracias, Presidente Lula. Si de tus dones y de tus destrucciones, Océano a mis manos pudiera destinar una medida, una fruta, un fermento, escogería tu reposo distante, las líneas de tu acero, tu extensión vigilada por el aire y la noche, y la energía de tu idioma blanco que destroza y derriba sus columnas en su propia pureza demolida. No es la última ola con su salado peso la que tritura costas y produce la paz de arena que rodea el mundo: es el central volumen de la fuerza, la potencia extendida de las aguas, la inmóvil soledad llena de vidas. Tiempo, tal vez, o copa acumulada de todo movimiento, unidad pura que no selló la muerte, verde víscera de la totalidad abrasadora. Lo que acabo de recitar es un extracto del canto al océano, “El Gran Océano”, del Canto general de nuestro gran poeta Pablo Neruda porque Chile es un país oceánico.
Chile es un país que mira el mar permanentemente, que en todos sus miles de kilómetros de costa está enamorado del océano y queremos cuidarlo. Y por eso agradezco profundamente al Presidente Lula por convocarnos a este espacio y por el liderazgo que ha tenido en el mundo en la protección de bosques y océanos. Una primera razón para proteger nuestros bosques y océanos es, por cierto, preservar la vida que existe en ellos y que es amenazada por acciones humanas como la deforestación, la pesca indiscriminada y el mal manejo de residuos. Además, sabemos que necesitamos a los bosques y océanos pues cumplen un rol fundamental en la estabilidad climática al regular los ciclos de carbono y el agua. Por eso, cuando hablamos de la importancia de proteger los bosques y océanos, estamos hablando de la importancia de protegernos a nosotros mismos, porque somos parte de un mismo ecosistema.
Como un país de extensas costas, Chile se ha destacado a nivel internacional por nuestras acciones para conservar y proteger los ecosistemas marinos. Y en eso fue una gran pionera la expresidenta Bachelet, que tengo el honor que me acompañe aquí en esta COP. Hemos avanzado para tener más de un 50% de nuestra zona económica exclusiva protegida. Al igual que en otros ámbitos debemos valernos del derecho internacional como base para el resguardo de los océanos. En este sentido, estamos muy orgullosos de haber sido uno de los primeros países en ratificar el Acuerdo Internacional para proteger la Biodiversidad Marina en Alta Mar, el BBNJ.
Y celebramos que éste haya alcanzado las ratificaciones necesarias durante este año para entrar en vigor, como recordaba el Presidente Lula, a inicio del 2026. Humildemente, desde Chile hemos puesto a disposición nuestra perla principal, el puerto de Valparaíso como sede de la Secretaría del Tratado del BBNJ. Desde allí, espero podamos contribuir a la descentralización del sistema de Naciones Unidas y promover la mirada del sur global en la construcción de caminos para enfrentar la crisis climática. Quisiera aprovechar esta instancia para invitar a los países que aquí nos acompañan a respaldar nuestra candidatura, agradecérselo a quienes ya lo han hecho, y ojalá la pueden observar y tener a bien. En su enorme diversidad climática, porque tenemos desde el desierto más seco del mundo, el Desierto de Atacama hasta el territorio Antártico, se destacan también los bosques.
Porque Chile es un país de bosques, pese a que está rodeado –como decíamos– por desierto, la Pampa Patagónica o el Desierto de Atacama. Pero en todo el centro de nuestro país hay bosques que nos duele profundamente ver cuando se pierden por incendios. Por eso decimos con mucha fuerza que la crisis climática es una realidad porque la hemos visto expresarse en sus brasas, en las llamas, en incendios brutales que han quemado miles de miles de hectáreas en nuestro territorio, terminando con la vida no solamente de animales, plantas, sino también de personas y compatriotas. Ante este escenario valoro enormemente el trabajo que está realizando Brasil en este encuentro. Por ejemplo, con el Call to Action on Integrated Fire Management and Forest Fire Resilience y con el lanzamiento del Tropical Forest Forever Facility.
También quiero destacar la inclusión de un eje sobre bosques, océanos y biodiversidad en la Agenda de Acción e Implementación de esta COP30. Confío, como un firme convencido en el multilateralismo, en que estas instancias nos permitan articular esfuerzos de cooperación internacional para transformar estas prioridades en soluciones que, mediante medidas concretas, sean medibles y observables por la comunidad internacional. Desde Chile cuentan con toda nuestra disposición para conseguir este objetivo y con nuestro país para avanzar hacia un mundo más sostenible, resiliente y justo para las generaciones de hoy y mañana. Muchas gracias.